Restricciones marítimas: ¿Quiénes son los perjudicados cuando el mar impone una pausa?
Pescadores y operadores turísticos afrontan pérdidas y ajustan sus jornadas ante restricciones que buscan prevenir accidentes
Cuando las condiciones adversas impiden el acceso de embarcaciones al mar, quienes viven de las actividades como la pesca, las excursiones y restaurantes saben que sus jornadas pueden verse interrumpidas hasta que la calma retorne.
Es el caso de Fior Ortiz, quien trabaja en una escuela de buceo de Boca Chica. “Cuando esas cosas pasan, le pedimos a Dios que todo se calme”, indicó. Explicó que, cuando no existen condiciones adecuadas para salir al mar, las autoridades no autorizan el despacho de las embarcaciones hasta que la situación se normaliza.
Señala que estas restricciones se imponen cuando hay fuerte oleaje o durante fenómenos como huracanes y tormentas. Sostuvo que el caso más reciente se registró tras los terremotos que afectaron a Venezuela en junio pasado, debido a las alertas emitidas.
Ortiz reconoce que las medidas pueden generar molestias, pero considera que deben respetarse para evitar accidentes. Agregó que, en ocasiones, los propios capitanes deciden no navegar cuando observan que las condiciones no son adecuadas.
La suspensión de las actividades también tiene consecuencias económicas. Ortiz estimó que, dependiendo de la temporada, el negocio puede perder alrededor de 20,000 pesos debido a condiciones climáticas desfavorables.
Precisó que, si el evento ocurre en los meses posteriores a la Semana Santa, las pérdidas suelen ser menores, ya que ese período se considera temporada baja para negocios como el que gestiona. Añadió que las medidas restrictivas se adoptan pocas veces al año.
Caso Bayahíbe
Jennifer Domínguez, quien trabaja para una empresa del sector turístico en Bayahíbe narró la experiencia de los operadores. Sostuvo que en la zona pueden movilizarse diariamente unas 200 personas en varias embarcaciones, por lo que una jornada sin excursiones representa pérdidas importantes, aunque no ofreció una cifra monetaria.
Indicó que las embarcaciones pequeñas suelen retirarse del agua, mientras que las de mayor tamaño son aseguradas o trasladadas con equipos especiales para evitar daños.
Domínguez destacó que no toda la actividad turística se paraliza durante estos episodios. Aunque se cancelen los viajes a las islas Saona y Catalina o a otros destinos marítimos, en ocasiones los visitantes pueden permanecer en la playa o participar en actividades terrestres.
De esta manera, los operadores procuran mantener parte de sus servicios sin exponer a los visitantes ni a las tripulaciones a condiciones peligrosas.
Medidas de los pescadores
En las inmediaciones de la playa Los Pescadores, en Andrés Boca Chica, busca su sustento Ángel, quien reside en la zona desde hace 30 años. Coincide con Fior en que la temporada de huracanes y los fenómenos meteorológicos inciden directamente en las actividades marítimas.
El comerciante explica que, cuando se restringen temporalmente las actividades pesqueras, algunos pescadores permanecen en sus casas y recurren a sus ahorros hasta que el oleaje se normaliza.
“Nosotros no salimos cuando hay mal tiempo”, señala Jorge Hernández mientras carga algunos pescados. El pescador añade que las restricciones no paralizan por completo sus negocios, ya que los compradores pueden adquirir productos congelados mientras se reanudan las labores en el mar.
Los pescadores de la zona indican que fenómenos como las tormentas, además de impedir las salidas, los obligan a proteger, retirar o amarrar las embarcaciones. Estas condiciones también pueden destruir muelles y otras infraestructuras costeras.
Las medidas preventivas, por tanto, no solo buscan proteger a las personas, sino también reducir los daños a embarcaciones y equipos de trabajo.
Impacto económico en Sánchez
En Sánchez, Samaná, no se han registrado restricciones para las embarcaciones en lo que va de año, de acuerdo con José Rijo, productor de camarones del municipio.
Consultado sobre el impacto que tendría una suspensión de la navegación, explicó: “Cuando eso sucede, se paraliza todo. Aquí hay 3,000 hombres que viven directamente de la pesca”.
Estimó que, en promedio, pueden perder unos 700,000 pesos por cada día en que no se puede acceder al mar.
“Vamos a decir que la pesca es el primer escalón, pero también hay restaurantes y hoteles que consumen ese producto, por lo que, cuando eso sucede, repercute en todos”, indicó.
En cuanto a la frecuencia de estas medidas, Rijo sostuvo que el año pasado solo se produjeron en dos ocasiones. “Como esto es una bahía, aquí el oleaje no es tan peligroso”, expresó.
No obstante, explicó que algunos pescadores, presionados por la necesidad económica, intentan volver al mar después de varios días, aun cuando las condiciones no se han normalizado.
“Después de cinco días ya no lo aguantan; buscan la forma de salir como sea, aunque el mar esté más bravo”, indicó.
Informes técnicos orientan las decisiones
El informe marino que emite el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) es el punto de partida para determinar si existen condiciones adecuadas para navegar en las zonas costeras.
El boletín está dirigido a los usuarios de las playas y los mares adyacentes, como operadores de embarcaciones frágiles, pequeñas y medianas, bañistas, turoperadores, deportistas acuáticos y responsables de la gestión de emergencias.
El Indomet explicó que el informe se emite tres veces al día: a las 6:00 a. m., a la 1:00 p. m. y a las 6:00 p. m.
“Las recomendaciones para la navegación se elaboran a partir del análisis de las condiciones meteorológicas y marítimas previstas, utilizando la información generada por los diferentes modelos numéricos de pronóstico”, indicó el organismo.
Para elaborar el informe, la institución evalúa la altura significativa del oleaje, la intensidad y la dirección del viento, y el período de las olas. Cuando se prevén condiciones de mal tiempo, también se toman en cuenta la reducción de la visibilidad ocasionada por lluvias intensas y la ocurrencia de tormentas eléctricas, factores que representan un riesgo adicional para la navegación.
El organismo sostuvo que estas recomendaciones tienen carácter preventivo y se actualizan continuamente, conforme evolucionan las condiciones meteorológicas y marítimas.
La entidad aclaró que solo emite recomendaciones técnicas y que la decisión de establecer restricciones a la navegación corresponde al Centro de Operaciones de Emergencias (COE) y a la Armada de República Dominicana, instituciones que adoptan las medidas pertinentes con base en los informes del Indomet y otros criterios operacionales.