Uruguay desarrolla tecnología magnética pionera que acelera la germinación de semillas
El procedimiento es limpio, ya que no emplean químicos: se aplican corrientes magnéticas durante apenas "10, 15 o 20 segundos" sobre las semillas antes de ponerlas a germinar
Investigadores de la Universidad Tecnológica (UTEC) de Uruguay trabajan en un innovador proyecto de magnetoestimulación vegetal capaz de acelerar hasta un 50 % el tiempo de germinación de semillas, una tecnología pionera desarrollada íntegramente en el interior del país sudamericano.
El investigador colombiano Hernando Jiménez, vinculado a la UTEC y a la Universidad Antonio Nariño de Colombia, explicó que el proceso consiste en someter a las semillas a condiciones ideales de campo magnético, en una entrevista con la Agencia EFE durante la quinta edición de la Expo Uruguay Sostenible.
"Logramos que germinen más rápido y más vigorosas, lo que supone un mejor aprovechamiento de los recursos", detalló el científico frente al prototipo exhibido en el evento.
Según relató Jiménez, el procedimiento es limpio, ya que no emplean químicos: se aplican corrientes magnéticas durante apenas "10, 15 o 20 segundos" sobre las semillas antes de ponerlas a germinar.
El equipo de magnetización fue diseñado y construido exclusivamente para este propósito por estudiantes de Ingeniería Mecatrónica y Agroambiental de la UTEC.
Impacto en la flora nativa y la producción agrícola
El proyecto, inédito en Uruguay y con escasos precedentes a nivel regional enfocados en equipos de corriente directa, tiene dos grandes áreas de aplicación. Por un lado, la conservación de flora nativa en riesgo, como el espinillo o la palmera butiá.
El caso del butiá representa uno de los mayores logros del equipo. Jiménez explicó que esta especie, amenazada por el picudo rojo, tiene una germinación extremadamente lenta que puede tardar meses o años.
"Nosotros empezamos a hacer trabajos y logramos tener germinación en tres días, cuando los mejores reportes en la literatura hablaban del día 40 o 50", celebró el investigador, ilusionado con el potencial para la reforestación del bosque nativo hoy amenazado por el insecto coleóptero.
Por otro lado, la tecnología promete revolucionar los cultivos comerciales. Jiménez ilustró que, si una semilla de tomate germina habitualmente entre el quinto y el séptimo día, mediante esta magnetoestimulación lograron que empezara a brotar al segundo día.
Aseguró que reducir el tiempo en un 40 % o 50 % es un ahorro de dinero y un aprovechamiento óptimo de recursos como el agua. Asimismo, el investigador proyecta aplicaciones en la industria maderera para acelerar el crecimiento de los árboles y en la inhibición de hongos que afectan las cosechas.
Del laboratorio al campo
Tras dos años de fase de laboratorio, el desafío actual es escalar la tecnología. Jiménez indicó que el objetivo a corto plazo es conseguir financiación para desarrollar un "dispositivo comercial compacto y portátil".
Esta herramienta permitiría a los pequeños productores tratar miles de semillas directamente en el campo, otorgándoles un "diferencial de valor" para ser más competitivos.
Con la financiación actual, el equipo estima que en torno a un año podría tener lista una versión precomercial de la tecnología. "La idea es que un productor pueda traer sus semillas, exponerlas al campo magnético y ponerlas a germinar con ventaja. Algo que se pueda llevar directamente al campo", detalló Jiménez.
Descentralización y rendición de cuentas
Jiménez destacó la importancia de la descentralización científica impulsada por la UTEC y celebró que el proyecto se desarrolle en el interior del país, rompiendo así con el histórico paradigma de que la actividad universitaria uruguaya se limitaba a Montevideo.
En este sentido, el investigador reivindicó el papel protagónico de los estudiantes en el diseño del prototipo y subrayó el deber ético de rendir cuentas a la sociedad en espacios como esta feria. "Esto se financia con impuestos de la gente; uno tiene que mostrar qué hizo con ellos", argumentó.
El científico también resaltó el valor de acercar estas innovaciones a los niños, convencido de que despertar su asombro es clave para inspirar vocaciones. "Ese niño que ve el equipo funcionar, de pronto termina siendo ingeniero o agrónomo. Hay que mostrarles que la ciencia y la educación producen desarrollo", concluyó.