Condenan a cadena perpetua al asesino serial de Gilgo Beach tras admitir ocho homicidios
Durante la audiencia, familiares de las víctimas expresaron su dolor y exigieron justicia, recordando el impacto devastador de los crímenes en sus vidas.

Rex Heuermann fue condenado este miércoles a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por una serie de asesinatos que durante años desconcertaron a las autoridades de Nueva York y marcaron a las familias de sus víctimas, quienes aprovecharon la audiencia para expresar su dolor y exigir justicia.
De acuerdo con la agencia AP, el arquitecto de Long Island, de 62 años, se declaró culpable en abril de los asesinatos de siete mujeres y admitió además la muerte de una octava víctima, en un caso conocido como los asesinatos de Gilgo Beach.
Durante la audiencia celebrada en Riverhead, familiares de las víctimas dirigieron duras palabras al condenado, arrestado en 2023 tras una investigación que permaneció sin resolver durante más de una década.
“Un millón de años no son suficientes”, dijo Jasmine Robinson, prima de Jessica Taylor, una de las víctimas. “Nada podrá reparar jamás este daño”.
Amanda Funderburg, hermana de Melissa Barthelemy, relató el impacto que tuvo en su vida una llamada telefónica que recibió del asesino días después de la desaparición de su hermana.
“Espero que sufras”, expresó durante su intervención.
Heuermann permaneció en silencio durante gran parte de la audiencia y observó a los familiares mientras estos ofrecían sus testimonios.
Un caso que conmocionó a Nueva York
AP informó que las víctimas fueron identificadas como Melissa Barthelemy, Valerie Mack, Jessica Taylor, Megan Waterman, Amber Lynn Costello, Maureen Brainard-Barnes, Sandra Costilla y Karen Vergata.
La mayoría desapareció entre los años 2000 y 2010. Sus restos fueron hallados en distintos puntos de Long Island, principalmente a lo largo de Ocean Parkway, cerca de Gilgo Beach.
La investigación tomó notoriedad nacional en 2010, cuando las autoridades comenzaron a encontrar restos humanos mientras buscaban a Shannan Gilbert, una trabajadora sexual cuya muerte posteriormente fue catalogada como un ahogamiento accidental.
El caso permaneció sin resolver hasta 2022, cuando los investigadores vincularon a Heuermann con una camioneta vista cerca de una de las desapariciones.
Posteriormente, las autoridades lograron relacionarlo con los crímenes mediante pruebas de ADN obtenidas de una corteza de pizza desechada por el acusado en Manhattan, además de registros telefónicos y datos de ubicación.
"Se ha hecho justicia"
Durante la audiencia, varios familiares recordaron el impacto que las muertes tuvieron en sus vidas.
“Se ha hecho justicia, pero no puede compensar lo que nos han arrebatado”, dijo JoAnn Mack, madre de Valerie Mack. “Ella tenía sueños, y ustedes se los arrebataron todos”.
Liliana Waterman, hija de Megan Waterman, afirmó que tardó años en comprender la desaparición de su madre.
“En un instante, mi mundo se hizo añicos”, expresó.
Según los fiscales, Heuermann estranguló a sus víctimas y desmembró algunos de los cuerpos para ocultar los crímenes.
Como parte de su acuerdo de culpabilidad, aceptó colaborar con la Unidad de Análisis del Comportamiento del FBI para ayudar en investigaciones relacionadas con otros asesinos en serie.
La sentencia pone fin a uno de los casos criminales más notorios de Nueva York en las últimas décadas, una investigación que inspiró documentales, libros y producciones sobre crímenes reales y que mantuvo durante años a las familias de las víctimas a la espera de respuestas.


