Varios paracaidistas experimentados murieron en accidente aéreo en Missouri
Familiares de las víctimas presenciaron el accidente en el aeropuerto de Butler, generando gran conmoción

Varios de los 11 paracaidistas que fallecieron el domingo en un accidente aéreo ocurrido poco después del despegue en Missouri eran saltadores experimentados y formaban parte de una estrecha comunidad unida por este deporte, según relataron amigos y autoridades a la agencia AP.
El avión, que transportaba a un piloto y 11 pasajeros, se precipitó sobre un campo y se incendió minutos después de despegar de un aeródromo en la localidad de Butler, a unos 105 kilómetros al sur de Kansas City. Ninguna de las personas a bordo sobrevivió.
El sheriff del condado de Bates, Chad Anderson, informó que algunos familiares de las víctimas se encontraban en el aeropuerto para presenciar el salto y fueron testigos del accidente.
De acuerdo con AP, Kevin Payne, residente de Parkville, Misuri, y quien había realizado saltos con siete de los paracaidistas fallecidos, describió el fuerte vínculo que compartían los miembros de esta comunidad.
“Lo que hacemos nos brinda alegría, paz y libertad. Eso es algo que la mayoría de la gente nunca comprende”, escribió Payne en un correo electrónico. “No se trata de la adrenalina. Se trata de volar de verdad junto a tu familia en ese instante breve y exquisito que quienes viven en tierra firme jamás entenderán”.
Investigación en curso
Las autoridades señalaron que aún es temprano para determinar las causas del siniestro. La investigación está a cargo de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB, por sus siglas en inglés), cuyo informe final podría tardar un año o más.
No obstante, las condiciones meteorológicas no parecen haber influido en el accidente.
Según testigos, la aeronave alcanzó una altura aproximada de 30 metros antes de girar bruscamente hacia la izquierda y precipitarse al suelo.
Dennis Jacobs, gerente interino del aeropuerto Butler Memorial, indicó que el avión parecía estar perdiendo potencia. Agregó que el piloto posiblemente intentaba alcanzar una autopista para realizar un aterrizaje de emergencia cuando la aeronave se detuvo y cayó de morro.
Preocupaciones sobre la supervisión del sector
El aparato era operado por Skydive Kansas City. Se trataba de un Pacific Aerospace 750XL, un avión turbohélice monomotor ampliamente utilizado en operaciones de paracaidismo debido a su capacidad para alcanzar rápidamente altitudes de salto desde pistas cortas.
De acuerdo con la plataforma de seguimiento de vuelos FlightAware, la aeronave, fabricada en 2010, había completado nueve vuelos sin incidentes en los días previos al accidente, incluidos dos durante la mañana del domingo.
Investigaciones federales previas han advertido sobre la limitada supervisión de algunas operaciones de paracaidismo en Estados Unidos.
Tras un accidente ocurrido en Hawái en el que murieron 11 personas, la NTSB concluyó que el sistema regulatorio de la Administración Federal de Aviación (FAA) no es lo suficientemente sólido para garantizar la seguridad de este tipo de vuelos y recomendó inspecciones más rigurosas.
La Asociación de Paracaidismo de Estados Unidos expresó sus condolencias tras el accidente y señaló que “una pérdida de esta magnitud se siente profundamente en todo el deporte”.
La organización afirmó que Skydive Kansas City cumple con los estándares de seguridad establecidos por la asociación y con los requisitos de mantenimiento exigidos por la FAA.
La industria del paracaidismo sostiene que mantiene un historial sólido en materia de seguridad. Según la asociación, durante el año pasado se realizaron cerca de 3.5 millones de saltos en Estados Unidos y se registraron 16 muertes de civiles, la mayoría relacionadas con errores humanos.

