VIDEO | “Estamos viviendo momentos como en una pandemia”: bodegueros alertan sobre altos costos en NY
La propuesta del alcalde de crear supermercados de bajo costo genera preocupación entre los bodegueros, quienes piden soluciones más equilibradas
Los pequeños comerciantes de Nueva York enfrentan uno de sus momentos más difíciles en años. Así lo asegura Radhamés Rodríguez, presidente de la United Bodegas of America (UBA), quien advierte que el impacto de la inflación ha llevado al sector a un escenario comparable con la crisis vivida durante el COVID-19.
“Sin duda alguna, estamos viviendo momentos tan difíciles como cuando la pandemia”, afirma Rodríguez, al describir el panorama actual que enfrentan tanto los bodegueros como la comunidad.
El dirigente explica que el aumento en los precios responde, en gran medida, a factores externos como los conflictos internacionales, que han disparado el costo del combustible y, con ello, el transporte de mercancías.
“En Nueva York no se produce nada. Todo llega de otros estados o de otros países. Si sube el petróleo, sube todo”, señala.
Productos básicos por las nubes
Entre los productos más afectados menciona alimentos esenciales del día a día: huevos, arroz, aceite, habichuelas, café y plátanos. En algunos casos, los incrementos han sido drásticos.
“El café, por ejemplo, subió hasta tres veces su costo” explica.
En el caso de los huevos, uno de los productos más sensibles para los consumidores, recuerda que llegaron a venderse a precios históricamente altos, alcanzando entre 10 y 12 dólares por docena en el punto más crítico.
Aunque actualmente han bajado a rangos más accesibles, entre 1.99 y 2.49 dólares, el impacto dejó huella en el consumo.
Frente a este escenario, Rodríguez asegura que los bodegueros han optado por reducir sus márgenes de ganancia en productos esenciales, con el objetivo de mantener el acceso para la comunidad.
“Si normalmente trabajamos con un 40 % para cubrir gastos, en productos básicos lo bajamos a un 15 o un 20 %. Preferimos ganar menos para que la gente pueda seguir comprando”, indica.
Esta dinámica también ha cambiado los hábitos de consumo. Según explica, las familias ahora compran en menor cantidad y con mayor frecuencia, ajustándose a sus posibilidades económicas.
Altos costos operativos asfixian al sector
Pero la presión no solo viene por el lado de los productos. Rodríguez enfatiza que mantener una bodega en Nueva York se ha vuelto cada vez más insostenible debido a los altos costos operativos.
“Las rentas están por las nubes, los impuestos son altos, la electricidad está acabando con los negocios, los seguros son insoportables y las multas siguen aumentando”, detalla.
En medio de esta crisis, la propuesta del alcalde de crear supermercados de bajo costo ha generado preocupación en el sector. Aunque Rodríguez insiste en que no se oponen a medidas que beneficien a la comunidad, cuestiona la forma en que se está planteando.
“Hay maneras de ayudar sin destruir a otros. No tiene lógica quitarle a unos para darle a otros”, sostiene.
A su entender, la inversión pública en estos supermercados podría representar una competencia desleal, al tratarse de negocios que no enfrentarían los mismos gastos que los comerciantes tradicionales.
Rodríguez plantea que una solución viable, y mucho más equilibrada para toda la comunidad sería la creación de warehouses o almacenes de distribución dirigidos a suplir directamente a las bodegas con productos a menor costo.
Según explica, en lugar de invertir millones en supermercados que competirían con los pequeños comerciantes, la ciudad podría facilitar el acceso a mercancía más económica para quienes ya están insertados en la ciudad.
“Si a nosotros nos venden más barato, automáticamente nosotros vamos a vender más barato”, sostiene.
La propuesta incluye que estos centros funcionen con cierto nivel de supervisión para garantizar que la reducción en los costos se traduzca en precios más accesibles para el consumidor final.
También cuestiona la viabilidad económica del proyecto, al considerar que no se trata de una inversión rentable para la ciudad. Entiende que destinar alrededor de 30 millones de dólares a la creación de supermercados de bajo costo no garantiza un impacto proporcional en la comunidad.
“No creo que compense una inversión de ese tamaño para el alcance que va a tener”, afirma.
“Creo que sus asesores no se percataron del daño que esto puede causar”, señala, insistiendo en que debieron realizarse consultas, vistas públicas y reuniones con los sectores involucrados, incluyendo bodegueros y supermercados antes de avanzar con la propuesta.
Rodríguez también puso como ejemplo los llamados pantry, programas de distribución gratuita de alimentos que operan en la ciudad, para explicar que ya existen mecanismos de ayuda directa a las comunidades más vulnerables sin necesidad de crear una estructura que compita con los pequeños negocios.
Señaló que estos espacios, donde las personas reciben comida o intercambian artículos básicos, han funcionado durante años sin afectar a las bodegas, e incluso muchos comerciantes participan activamente en estas iniciativas.
“Nosotros damos comida, y se supone que como comerciantes no tendríamos que hacerlo, pero lo hacemos porque somos parte de la comunidad”, afirma.



Nicole Izquierdo