Ted Bundy: así operó uno de los asesinos en serie más temidos de Estados Unidos
A casi cuatro décadas de su ejecución, el número de víctimas vinculadas al caso sigue en revisión gracias a avances en las pruebas de ADN

La ola de violencia atribuida a Ted Bundy se extendió durante al menos cuatro años y dejó decenas de víctimas, con al menos 30 mujeres y niñas asesinadas, además de varias sobrevivientes que lograron escapar pese a sufrir graves agresiones.
A casi cuatro décadas de su ejecución, el número de víctimas vinculadas al caso continúa en revisión. Gracias a avances en las pruebas de ADN, autoridades en Utah confirmaron recientemente su responsabilidad en un homicidio ocurrido en 1974, lo que refuerza la hipótesis de que su número real de víctimas podría ser mayor.
Bundy es considerado uno de los asesinos en serie más notorios de Estados Unidos, aunque otros criminales han superado sus cifras, como Gary Ridgway, quien confesó 49 asesinatos; Samuel Little, con más de 60; y Donald Harvey, quien admitió haber matado a 37 personas.
Víctimas y primeros crímenes
Los ataques de Bundy comenzaron a vincularse con desapariciones en el estado de Washington en 1974. Criado en Tacoma, muchos de sus primeros crímenes ocurrieron en el área de Seattle.
Sus víctimas eran principalmente mujeres jóvenes. Entre los primeros casos figura el ataque a una estudiante de 18 años de la Universidad de Washington, quien sobrevivió a una brutal agresión en su hogar, aunque con secuelas permanentes.
- Poco después, la estudiante Lynda Ann Healy desapareció de su residencia. Sus restos fueron encontrados un año más tarde en una zona remota, junto a los de otras víctimas, evidenciando un patrón de violencia que incluía secuestro, agresión sexual y asesinato.
Fugas y escalada de violencia
Bundy fue arrestado en 1975 tras ser detenido con objetos sospechosos en su vehículo. Un año después fue condenado por secuestro y agresión, pero mientras enfrentaba otros cargos logró escapar en dos ocasiones en 1977.
Primero huyó de un tribunal en Colorado y, tras ser recapturado, volvió a escapar meses después desde una cárcel. Su fuga lo llevó hasta Florida, donde perpetró algunos de sus crímenes más violentos.
En enero de 1978, irrumpió en la casa de la hermandad Chi Omega, en la Universidad Estatal de Florida, donde asesinó a dos mujeres y dejó a otras dos gravemente heridas. Posteriormente atacó a otra víctima en una vivienda cercana.
Semanas después, secuestró y asesinó a una niña de 12 años en Florida, considerada su última víctima. Fue arrestado poco después en Pensacola.
Un perfil que generó fascinación
A diferencia de otros criminales, Bundy generó una inusual fascinación pública. Durante su juicio en 1979, su apariencia y comportamiento seguro llamaron la atención de la prensa y del público.
Incluso el juez Edward Cowart llegó a describirlo como un hombre inteligente, aunque también lo condenó a muerte por la extrema brutalidad de sus crímenes.
Ejecución y nuevas evidencias
Bundy fue ejecutado el 24 de enero de 1989 en Florida. En sus últimos días, confesó múltiples asesinatos, algunos de los cuales aún no han sido completamente verificados.
Décadas después, los avances en genética forense han permitido esclarecer nuevos casos. Entre ellos, el asesinato de una adolescente de 17 años ocurrido en Utah en 1974, cuya vinculación con Bundy fue confirmada recientemente mediante pruebas de ADN.
Estos hallazgos sugieren que el alcance real de su violencia podría ser mayor de lo documentado, manteniendo vigente el interés investigativo en torno a uno de los criminales más infames de la historia reciente.

