Migrantes solicitantes de asilo en EE. UU. enfrentan deportaciones a países desconocidos y quedan en limbo legal
Más de 13,000 personas en EE. UU. han recibido órdenes de deportación a terceros países, generando preocupación entre abogados y defensores de derechos civiles sobre el futuro de sus casos

Miles de inmigrantes que solicitaban asilo en Estados Unidos enfrentan un escenario incierto tras recibir órdenes de deportación a terceros países con los que no tienen vínculos, una situación que los ha dejado atrapados en un limbo legal.
Casos recientes ilustran la problemática: un ciudadano afgano que huyó de los talibanes en el norte del estado de Nueva York fue notificado de su deportación a Uganda; una mujer cubana en Texas, arrestada tras un incidente menor, recibió la orden de ser enviada a Ecuador. Situaciones similares se repiten con migrantes de Mauritania, Venezuela, Bolivia y otros países.
Según la organización sin fines de lucro Mobile Pathways, más de 13,000 personas que residían legalmente en EE. UU. mientras esperaban la resolución de sus solicitudes de asilo han sido incluidas en este tipo de órdenes.
Deportaciones limitadas y obstáculos
Sin embargo, la mayoría no ha sido deportada. Cambios en la política migratoria han generado incertidumbre, dejando a muchos sin posibilidad de defender sus casos ante tribunales y sin saber si serán enviados a países que nunca han visitado.
Deportaciones limitadas y obstáculos
Aunque las autoridades han impulsado estas medidas, menos de 100 personas han sido efectivamente deportadas a terceros países, de acuerdo con datos de Refugees International y Human Rights First.
- El Departamento de Seguridad Nacional ha defendido estos acuerdos como mecanismos legales que permiten a los solicitantes de asilo obtener protección en países socios.
Crece la preocupación
No obstante, la implementación ha resultado compleja. Existen obstáculos legales, limitaciones en acuerdos internacionales y problemas logísticos, como la falta de vuelos suficientes para ejecutar las deportaciones.
Por ejemplo, aunque miles han sido asignados a Honduras, el acuerdo vigente solo permite recibir un número limitado de deportados al mes. En otros casos, como Uganda, autoridades locales han indicado que no han recibido migrantes pese a las órdenes emitidas.
Crece la preocupación
Abogados y organizaciones de derechos civiles advierten que estas políticas podrían desalentar a los migrantes a continuar sus procesos de asilo.
“En muchos casos, no se está evaluando el fondo de la solicitud de asilo, sino que simplemente se cancela el proceso y se ordena la deportación a otro país”, explicó Unión Estadounidense por las Libertades Civiles.
Cambios en la política
Además, muchos de los afectados han perdido permisos de trabajo y algunos permanecen detenidos, lo que agrava la incertidumbre en comunidades inmigrantes.
Defensores legales sostienen que el temor a ser enviados a países desconocidos podría llevar a algunos migrantes a abandonar sus casos y regresar a sus naciones de origen, incluso si enfrentan riesgos.
Cambios en la política
Las órdenes de deportación se aceleraron tras una decisión de la Junta de Apelaciones de Inmigración, que permitió enviar solicitantes de asilo a países donde, según el gobierno estadounidense, no enfrentarían persecución.
Sin embargo, en marzo pasado, funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) instruyeron suspender nuevas solicitudes de deportación a terceros países en casos de asilo, aunque no se ha aclarado si la medida será permanente.
Mientras tanto, las órdenes ya emitidas siguen vigentes, dejando a miles de personas en una situación incierta.
Historias humanas
El impacto de estas políticas se refleja en historias como la de una mujer guatemalteca que llegó a Estados Unidos con su hija tras sufrir secuestros y abusos en su país. Durante una audiencia en un tribunal de inmigración, supo que podría ser enviada a Ecuador, Honduras o Uganda, países que desconocía.
“Cuando pienso en tener que ir a esos lugares, me entra el pánico”, relató la mujer, quien teme por su seguridad y la de su familia.

