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José Miguel Soto Jiménez: “Había una deuda moral con esos oficiales y su vocación democrática”

El escritor y general retirado presenta su libro “Los muchachos de la democracia”, un testimonio sobre militares que apostaron por la institucionalidad en momentos críticos del país

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José Miguel Soto Jiménez: “Había una deuda moral con esos oficiales y su vocación democrática”
José Miguel Soto Jiménez menciona en el libro al grupo de oficiales participantes del movimiento "Los muchachos de la democracia" (NEAL CRUZ/ DIARIO LIBRE)

El general retirado y escritor José Miguel Soto Jiménez abre las páginas de un momento histórico de su vida con el libroLos muchachos de la democracia”.

En primera persona y 36 años después, el autor decide contar ahora esta historia porque considera que es “una deuda moral con esos oficiales y su vocación democrática”. Y especifica: “En el 90 no buscábamos el poder, sino defender la voluntad popular”.

El militar y Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas en el periodo 2000-2004 narra los acontecimientos que dieron lugar a la conformación de “Los muchachos de la democracia”, un grupo de oficiales de primer nivel que en 1990 se unieron para defender la expresión del pueblo en las urnas.

El libro de 248 páginas se enfoca en la crisis electoral del llamado “fraude colosal” que sacudió al país y vivieron tres líderes históricos: Joaquín Balaguer (Partido Reformista Social Cristiano), Juan Bosch (Partido de la Liberación Dominicana) y José Francisco Peña Gómez (Partido Revolucionario Dominicano).

La mayoría de esos cien militares, encabezados por Soto Jiménez, eran jóvenes y con bríos idealistas y constitucionalistas.

“Para esa época, yo estaba completamente inmerso en asuntos puramente militares, tanto en el comando de mi unidad, el Sexto Batallón de Cazadores, como en la docencia periódica en el curso de Comando y Estado Mayor”, relata.

En una entrevista con Diario Libre en su residencia, el general se confiesa: “Había que decir la verdad y había que hacerlo ahora”. Y lo hace porque la mayoría de los protagonistas de esos hechos aún viven, lo que permite sostener el relato con responsabilidad histórica.

Crisis electorales

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Infografía
Portada de la obra Los muchachos de la democracia. (SAMIL MATEO DOMINICI)

La primera parte de la historia se remonta al 16 de mayo de 1990, en medio de cuestionamientos electorales durante el gobierno de Balaguer y las denuncias de fraude que marcaron la contienda en la que participaba el profesor Juan Bosch. En ese contexto, según narra, surgió dentro de las Fuerzas Armadas un grupo de oficiales con una visión distinta del rol militar.

“Si se revisa la historia, los movimientos militares buscaban el poder. Nosotros queríamos proteger la voluntad popular”, sostiene.

Ese grupo, sin nombre formal para evitar ser detectado por los organismos de inteligencia, fue bautizado por el expresidente Hipólito Mejía como “los muchachos de la democracia”, una denominación que terminó definiendo su identidad y dando título al libro

Soto Jiménez reconoce que, visto desde hoy, se trató de una “anomalía institucional”, pero insiste en que respondió a otra anomalía mayor: el riesgo de desconocer el voto ciudadano.

El movimiento creció de forma sostenida hasta alcanzar cerca de 170 oficiales en 1994, año clave por la crisis electoral vinculada al líder de masas Peña Gómez.

  • Al preguntarle si el objetivo era una acción subversiva, respondió tajante que el grupo nunca ejecutó levantamientos ni enfrentamientos internos, ni hubo derramamiento de sangre. Su actuación se mantuvo dentro de una lógica de contención.

Años después, varios de esos oficiales alcanzaron posiciones de mando y desde allí impulsaron reformas para la profesionalización y despolitización de las Fuerzas Armadas

Según explica, se diseñó un plan integral de institucionalidad que sirvió de base para decisiones adoptadas en el gobierno del presidente Mejía (2000-2004) y que, asegura, fue continuado por administraciones posteriores, incluyendo la de Leonel Fernández (2004-2012).

El autor del libro menciona en su obra el papel desempeñado por un grupo de oficiales entre los que se destacan Manuel Ernesto Polanco Salvador, José González Ramírez, Jorge Zorrilla Ozuna, Eurípides Uribe Peguero y otros coroneles que “estaban comprometidos con la defensa de la institucionalidad democrática, asumiendo decisiones firmes orientadas a preservar la estabilidad institucional del país”. 

El también exembajador en Taiwán y los Emiratos Árabes Unidos, hace énfasis en el mensaje de “Los muchachos de la democracia”:

"El gran legado no es el grupo en sí, sino lo que se construyó después: unas Fuerzas Armadas más institucionales, subordinadas al poder civil y alejadas de la política"José Miguel Soto JiménezEscritor
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Infografía
Soto Jiménez durante la puesta en circulación del libro. (SAMIL MATEO DOMINICI)

Avanza la democracia 

Más de tres décadas después de este episodio de la historia reciente, Soto Jiménez evalúa que la construcción de la democracia comenzó décadas atrás a partir de la caída de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

Al analizar la democracia dominicana hoy, el escritor evitó hablar de “si la tenemos o no”, más bien la describe como un proceso en desarrollo. “Hemos avanzado mucho. Es una democracia en construcción”.

Sin embargo, advierte que el mayor riesgo es el retroceso.

“No podemos permitir que la democracia involucione. Ha costado demasiado llegar hasta aquí”, afirma.

Partidos y ciudadanía

Ante esto, llega una pregunta obligada para que esto no suceda: ¿qué rol deben jugar los partidos políticos para proteger la democracia y el país? Su análisis es el siguiente:

“El interés nacional debe estar por encima de cualquier interés particular. Las organizaciones políticas deben fortalecer el Estado de derecho, evitar prácticas que generen desigualdades y actuar con responsabilidad institucional”.

Al mismo tiempo, coloca al ciudadano en el centro del sistema. “Hoy el principal actor político es el ciudadano consciente de sus derechos y deberes”. 

E insiste en que la democracia no puede estar limitada a un concepto formal. Debe traducirse en bienestar.

Se cura con más democracia”

Frente a tensiones globales y escenarios de incertidumbre, el exministro apuesta por el fortalecimiento del sistema democrático. “La democracia no se debilita con más democracia, se fortalece. Se cura con más democracia”, resume.

  • Expresó que los integrantes de “Los muchachos de la democracia” hoy están dispersos en distintas corrientes políticas, lo que, a su juicio, confirma que nunca "respondieron a intereses partidarios".

José Miguel Soto Jiménez le dedica el libro al líder que apostó a la preservación de la democracia, José Francisco Peña Gómez, a quien cita así: "Al doctor Peña Gómez, a los 27 años de su partida, 'porque la muerte no releva a los hombres del compromiso con la amistad".

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Apasionada por el arte, la cultura, el turismo y la radio. Escribe para la sección Revista de Diario Libre. Egresada de Comunicación Social por la UASD y del Máster en Comunicación e Identidad Corporativa por la UNIR.