¿Hablan peor los jóvenes o simplemente diferente?
Isabel López reflexiona sobre el empobrecimiento del léxico en la era digital, a propósito del IX Foro sobre comprensión lectora que se celebrará en abril en Santo Domingo

En tiempos de mensajes breves, emojis y conversaciones que desaparecen en segundos, surge una pregunta inevitable: ¿se está empobreciendo el lenguaje o simplemente está cambiando?
A propósito del IX Foro sobre la comprensión lectora, organizado por el Grupo Editorial Loro y la PUCMM para el próximo 23 de abril, conversamos con Isabel López, editora y gerente general del grupo, periodista y gestora cultural con titulación en entornos virtuales de aprendizaje.
Desde su experiencia, ofrece una mirada equilibrada sobre el léxico de los jóvenes, el impacto de lo digital en la forma de comunicarnos y los desafíos -pero también las oportunidades- de formar lectores más críticos y expresivos en la era de la inmediatez y postgrado en intervención para la mejora de la comprensión lectora.
-¿Los jóvenes hablan peor hoy o solo hablan diferente?
No necesariamente hablan “peor”, sino distinto. Cada generación adapta el idioma a sus contextos sociales y tecnológicos. Lo que para unos es empobrecimiento, para otros es innovación lingüística.
-Hoy la mayoría de ellos se comunican principalmente a través de redes sociales y mensajería instantánea. ¿Crees que ese entorno digital está empobreciendo su vocabulario o simplemente está transformando la forma de usar el idioma?
El entorno digital tiende a simplificar la expresión, pero también genera nuevas formas de comunicación (memes, emojis, abreviaturas). No es tanto un empobrecimiento como una transformación: se privilegia la rapidez sobre la riqueza léxica.
-En un contexto donde predominan los mensajes cortos, emojis y abreviaturas, ¿cómo se puede motivar a los jóvenes a ampliar su vocabulario sin que sientan que el idioma es algo rígido o aburrido?
- Usar dinámicas creativas: juegos de palabras, retos en redes sociales.
- Relacionar el vocabulario con intereses juveniles (cine, música, deportes).
- Mostrar que un lenguaje amplio da poder: más capacidad de argumentar, persuadir y destacar.
-Es una realidad que los jóvenes leen menos libros que generaciones anteriores. ¿Hasta qué punto la falta de lectura está relacionada con el empobrecimiento del lenguaje?
Sí, la lectura es una fuente principal de vocabulario y estructuras complejas. Al disminuir el hábito lector, se reduce la exposición a palabras nuevas y a estilos narrativos más ricos.
La competencia lectora, entendida como la capacidad de leer con fluidez, velocidad, prosodia y comprensión, se ve afectada por múltiples factores: desde el ambiente familiar hasta la sobreexposición digital. Evaluar esa competencia no debe ser un ejercicio punitivo, sino una oportunidad para detectar, acompañar y fortalecer.
Las rúbricas, los registros de lectura y los análisis de errores son herramientas valiosas si se usan con sensibilidad y propósito. Pero, más allá de la medición, lo que necesitamos son planes lectores que integren dimensiones pedagógicas, emocionales y culturales, que propongan actividades significativas y que reconozcan la diversidad de trayectorias lectoras.
En el contexto actual, la lectura ha dejado de ser lineal para convertirse en fragmentada, hipertextual y multimodal. Como plantea Laura Borrás, los nuevos lectores navegan, interactúan y co-crean.

-Algunos especialistas sostienen que cada generación crea su propio lenguaje. ¿Dónde está la línea entre la evolución natural del idioma y su deterioro?
La evolución es inevitable: el idioma cambia con la sociedad. El deterioro ocurre cuando se pierde la capacidad de expresar ideas con precisión y matices, limitando la comunicación y el pensamiento crítico.
-Los medios de comunicación y las redes sociales tienen hoy una enorme influencia en la forma de hablar. ¿Están ayudando a enriquecer el idioma o, por el contrario, contribuyen a simplificarlo demasiado?
Ambos. Por un lado, democratizan expresiones y difunden neologismos; por otro, fomentan la simplificación extrema. El reto está en equilibrar la inmediatez digital con espacios de lenguaje más elaborado.
-¿Crees que los jóvenes son conscientes de esta pobreza léxica o es un problema que pasa desapercibido en la vida cotidiana?
En general, no. Para muchos, su forma de hablar es suficiente para la vida cotidiana. La conciencia surge cuando enfrentan contextos formales (universidad, trabajo) donde se exige mayor precisión lingüística.
-¿Estamos frente a un deterioro del lenguaje o a una transformación inevitable de cómo nos comunicamos?
Más que deterioro, es una transformación. Sin embargo, si no se cultiva la lectura y la reflexión, esa transformación puede derivar en un empobrecimiento real de las capacidades expresivas.
-Si tuvieras que dar tres consejos a los jóvenes para enriquecer su lenguaje, ¿cuáles serían?
- Leer con regularidad: no solo libros, también artículos, crónicas y ensayos.
- Practicar la escritura: diarios, blogs o publicaciones más elaboradas en redes.
- Explorar sinónimos y expresiones nuevas: usar aplicaciones o juegos que incentiven la curiosidad por las palabras.
Leer por placer, jugar con sinónimos, analizar letras de canciones y reescribirlas con riqueza léxica son ejercicios que pueden acercar generaciones y fortalecer el músculo del pensamiento.
La novena edición del Foro sobre la Comprensión Lectora se desarrollará bajo el título “Empobrecimiento del léxico y la fluidez lectora: ¿mito o realidad?”.
Este importante encuentro académico tendrá lugar el jueves 23 de abril de 2026, de 4:00 p.m. a 7:00 p.m., en las instalaciones del Auditorio de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM), Recinto Santo Domingo.
La jornada contará con la participación de un selecto panel de especialistas de reconocida trayectoria en las áreas de la literatura, la pedagogía y la comunicación, integrado por Emilia Pereyra, Pilar Rubio, Vieska Camilo y Gertrudis Johnson Dishmey. Las ponencias y el debate posterior estarán bajo la conducción del destacado profesional Henry Mercedes Vales, quien facilitará el análisis sobre el diagnóstico del léxico actual, la presunta pérdida de riqueza semántica y el reto de mantener la profundidad analítica frente a la multitarea y las distracciones constantes del entorno virtual.

Beatriz Bienzobas