La fiesta de las palabras
La riqueza de expresar los momentos de diversión que compartimos

Mientras nos divertíamos la semana pasada con la historia de la familia de palabras como huelga o juerga, no pude menos que fijarme en la variedad de sinónimos que tenemos en español para referirnos a una fiesta, sea cual sea su naturaleza.
Basta echar un vistazo al Diccionario de la lengua española, que en sus últimas actualizaciones en la versión digital ha incorporado un apartado en el que se registran los sinónimos de las acepciones de cada palabra.
Si consultan la palabra juerga, o el vocablo más general fiesta, les sorprenderá (o no) nuestra apabullante riqueza léxica para referirnos a una reunión de gente para divertirse y cómo esta variedad léxica se pone a nuestro servicio para destacar, perfilar o matizar a qué tipo de fiesta nos referimos.
En su salsa
Entre los sinónimos de juerga encontramos diversión, jolgorio, jarana, parranda, cumbancha, relajo, remolienda, reventón, cachondeo, rumba, y algunas de ellas más nuestras, si cabe, bachata y chercha.
Si consultamos el más general fiesta, el DLE nos proporciona un buen puñado de nuevos sinónimos: celebración, festejo, party, velada, guateque, reunión, verbena, convite, pedo, fiestoca, chonguenga, vacilón. Por palabras para expresar esos momentos en los que compartimos jolgorio que no quede.
Si no los he contado mal van veintiséis sinónimos, y no son todos los que podemos localizar. No olvidemos, sin embargo, que se trata, como casi siempre en la lengua, de sinónimos parciales.
Unos aportan ciertos matices a la fiesta: convite se relaciona especialmente con una reunión festiva en la que se incluye comida; jarana, parranda, jolgorio o jaleo, por ejemplo, incluyen que la diversión es bulliciosa; velada se refiere a una reunión festiva nocturna.
Otros se usan en determinadas zonas hispanohablantes, es decir, su matiz lo aporta su distribución geográfica; en el diccionario queda establecida este uso con la inclusión de las marcas geográficas: cumbancha, en Cuba y México; relajo, en Cuba y Puerto Rico; en México también, reventón; en Chile, remolienda y fiestoca; en El Salvador y México, pedo; también en El Salvador, chonguenga; cachondeo está prácticamente circunscrita a España; chercha, referida a fiesta, es, por supuesto, dominicana.
Son todas las que están, pero no están todas las que son. Por ejemplo, se me ocurre que faltan, entre las dominicanas, el can y el teteo.
Creo que con todo lo anterior queda demostrado que el anglicismo party es del todo innecesario, incluso ridículo, teniendo como tenemos infinidad de palabras muy nuestras para hablar de cómo nos juntamos para pasar un buen rato.
No contenta con este repaso festivo, he recurrido al Diccionario de americanismos, que incluye al final un índice sinonímico. Para expresar la acción de divertirse se registran al menos treinta y siete sinónimos.
Entre otros, nos suenan bacanear, bachatear, canear, fiestar y fiestear, pachanguear o curarse. Entre los dominicanos echo en falta, por lo menos, cherchar.
Las palabras lo dicen todo de nosotros. ¿Qué dice de nosotros este caudal exuberante de voces para expresar cómo nos divertimos?
Yo lo tengo claro; que hemos entendido que la vida son dos días, que uno ya quedó atrás, y que, en el que nos queda por delante, no hay que dejar pasar las oportunidades de disfrutar con aquellos o quienes queremos y nos quieren.
Sin duda, hoy hemos celebrado la fiesta de las palabras.

María José Rincón