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Luis Taveras: el alquimista del color en el cine dominicano

En entrevista con Diario Libre, el profesional explica las oportunidades y retos de ser colorista cinematográfico

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Luis Taveras: el alquimista del color en el cine dominicano
Luis Taveras explica qué significa ser un colorista cinematográfico y por qué es tan importante. (STEVEN CURIEL)

Antes de que el cine se convirtiera en su oficio, Luis Taveras ya tenía una obsesión: la imagen. Retocaba fotografías, editaba videos y compraba teléfonos, muchas veces, simplemente porque tenían una buena cámara. Era youtuber y, sin saberlo todavía, estaba construyendo el camino que lo llevaría a una de las áreas más especializadas del audiovisual.

"Siempre me gustó retocar fotos, retocar videos, me gustaba tener cámaras. Incluso compraba teléfonos simplemente por la cámara. Empecé a estudiar cine de manera online y me fui dedicando más a lo que es el color grading. Eso fue lo que más me gustó".

Colorista cinematográfico, miembro de la Colorist Society International (CSI), certificado en DaVinci Resolve por Blackmagic Design y agente cinematográfico de la Dirección General de Cine (Dgcine), Taveras pertenece a una especialidad todavía joven en la República Dominicana, pero cada vez más indispensable en una industria que busca verse —literalmente— a otro nivel.

Y para llegar hasta ahí tuvo que hacer algo que, en nuestro país, suele ser casi una declaración de principios: apostar por una profesión técnica que durante mucho tiempo no parecía tener suficiente mercado para sostener una vida. Hoy asegura que sí es rentable. Pero el camino, advierte, no fue precisamente una alfombra roja.

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Infografía
Luis Taveras posa para Diario Libre tras su entrevista. (STEVEN CURIEL)

No es poner un filtro y cruzar los dedos

Para Taveras, la diferencia entre aplicar una corrección básica y realizar un trabajo profesional de color está en el volumen de decisiones que habitan detrás de cada fotograma.

Una película trabajada únicamente con un filtro genérico (LUT) puede verse aceptable. Sin embargo, cuando interviene un colorista, la imagen adquiere una intención narrativa precisa: "La iluminación se esculpe: Si el fondo distrae, se oscurece sutilmente; si el rostro del actor necesita fuerza, se resalta", dice.

  • "Se salvan los errores de rodaje: como cuando un director de fotografía (DP) le pide ayuda porque la luz falló de un lado del set. Se reescribe la paleta cromática: A veces el rojo natural no transmite lo que la escena pide y se desplaza hacia tonos anaranjados, o los verdes se modulan hacia los amarillos".

Son modificaciones tan sutiles que, para el espectador común, pasan desapercibidas. Y justamente ahí radica el éxito del colorista: en que todo se sienta tan orgánico que parezca que siempre estuvo ahí.

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Infografía
El colorista Luis Taveras posa para Diario Libre. (STEVEN CURIEL)

El color también habla

Taveras insiste en que el color no es un simple maquillaje estético; el color es lenguaje.

Cada tonalidad carga con un significado psicológico y narrativo profundo: el negro comunica poder; el rojo evoca pasión o peligro; el verde transmite esperanza. Es un principio que no solo aplica al cine, sino también al mundo corporativo y publicitario global.

"Tú ves que en Estados Unidos hay marcas o compañías que hacen tipos de productos y siempre tienden a usar los mismos colores. Burger King y McDonald's prácticamente usan el mismo color; Coca-Cola y Pepsi también... cada color lleva un significado".

  • Cuando un proyecto cinematográfico llega a sus manos, el proceso creativo arranca con una conversación estrecha con el director y el director de fotografía. Taveras no abre su software de inmediato a improvisar; primero analiza el guion y propone referencias visuales basadas en otras obras con narrativas similares. El colorista propone, la película habla, y el equipo decide.
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Infografía
Luis Taveras posa tras su entrevista con Diario Libre. (STEVEN CURIEL)

Más de 500 videoclips y rumbo a las grandes ligas

El volumen de trabajo de Taveras impresiona. Ha firmado más de 500 videos musicales —solo el año pasado, revisando sus archivos locales, contabilizó 384 trabajos guardados—.

Su huella ya está impregnada en la gran pantalla nacional con títulos como Asalto en Progreso y Madres a dos centímetros de ti, además de proyectos en posproducción como Las Lloronas, Del Olor de las Nubes y Las Iguapas. Su talento, además, ha cruzado fronteras, colaborando con creadores de Estados Unidos, Europa y Latinoamérica.

  • Un ejemplo reciente de esta proyección internacional es La Fábrica de Bodas (The Wedding Factory), dirigida por Francis Disla "El Indio" y producida por La Aldea Studio. La película tuvo su estreno mundial en el United Palace de Washington Heights como apertura del Festival de Cine Dominicano en Nueva York, marcando otro hito en su carrera.

Cinco años para que la pasión pague las cuentas

Ejercer esta profesión en la República Dominicana conlleva desafíos particulares. Taveras no oculta que, al principio, el panorama económico era cuesta arriba. Durante un tiempo trabajó como asistente y soporte técnico de computadoras en el aeropuerto, escuchando los consejos bienintencionados de quienes le pedían que buscara un "trabajo normal".

Pero resistió. Y es que, según recuerda citando la sabiduría del gremio, a un colorista cinematográfico le toma aproximadamente cinco años volverse rentable.

"Al principio no era rentable... pero es un sacrificio que hice porque me gustaba. Hoy, gracias a Dios, puedo decir que estoy bien".

Para quienes desean seguir sus pasos, su recomendación es clara: la universidad enseña los programas, pero la técnica real se aprende de los maestros. Por ello, no dudó en invertir en mentorías privadas con coloristas consolidados en Los Ángeles y Europa.

Desde su natal Boca Chica hasta los estudios internacionales con los que sueña en Nueva York, Atlanta y Los Ángeles —demostrando que la industria global puede confiar plenamente en el talento dominicano—, el mensaje de Luis Taveras para las nuevas generaciones de cineastas es contundente.

"No se detengan. El camino es largo, las herramientas iniciales son modestas y el camino exige paciencia, pero cada paso avanzado hace que valga la pena".

TEMAS -

Periodista con un máster en Comunicación Avanzada y Marketing Digital cursado en Madrid. Actualmente se desempeña como redactor sénior en Diario Libre. Cuenta con una sólida trayectoria en coberturas, representando al país en eventos realizados en Corea del Sur, México y España.