La prevención también es cosa de hombres: los chequeos que no deben esperar
La idea ya no es solo detectar una condición a tiempo, sino anticiparse a ella e incluso evitarla

Tradicionalmente, los hombres tienden a acudir al médico solo cuando algo les duele o cuando los síntomas ya son imposibles de ignorar.
Sin embargo, la medicina moderna ha demostrado que algunas de las enfermedades más comunes y peligrosas, como los infartos, los accidentes cerebrovasculares, la diabetes o ciertos tipos de cáncer, pueden desarrollarse de forma silenciosa durante años antes de dar señales de alerta.
Para el doctor Alejandro Cambiaso, presidente ejecutivo de Médico Express, la conversación sobre salud masculina debe enfocarse cada vez más en la prevención.
“Hoy hablamos de una medicina más inteligente: preventiva, predictiva, personalizada y participativa”, explica. Gracias a herramientas cada vez más avanzadas, como biomarcadores, estudios de imágenes y evaluaciones de riesgo, es posible identificar factores que podrían derivar en una enfermedad mucho antes de que aparezcan los síntomas.
La idea ya no es solo detectar una condición a tiempo, sino anticiparse a ella e incluso evitarla.
¿Qué chequeos necesita un hombre según su edad?
Más que establecer una lista específica basada únicamente en la edad, el doctor Cambiaso señala que la medicina preventiva moderna toma en cuenta el riesgo individual de cada persona. La genética, los antecedentes familiares, el estilo de vida y el estado metabólico son factores que influyen en las recomendaciones.
Entre los 20 y 39 años, la prioridad es conocer el estado general de salud y establecer una línea base.
Para ello se recomienda una evaluación médica integral que incluya control de la presión arterial, medición de glucosa, perfil lipídico, función hepática y renal, composición corporal y una revisión de hábitos relacionados con la alimentación, el sueño, el estrés y la salud mental.
A partir de los 40 años, las evaluaciones suelen profundizarse para analizar con más detalle el riesgo cardiovascular, metabólico y oncológico. Dependiendo del perfil de cada paciente, pueden incorporarse estudios especializados.
Después de los 50 años, cobran importancia los programas de detección temprana de cáncer, el seguimiento de la salud prostática y cardiovascular, así como las evaluaciones relacionadas con un envejecimiento saludable y funcional.
“El objetivo es detectar riesgos cuando todavía son modificables”, resume el especialista.

¿Cuándo comenzar?
Según Cambiaso, idealmente todo hombre debería realizarse una evaluación preventiva antes de los 30 años para conocer su estado basal de salud.
A partir de ahí, la frecuencia dependerá de cada caso. Las personas con bajo riesgo pueden realizarse controles cada uno o dos años, mientras que a los hombres mayores de 40 años se les suele sugerir una evaluación anual.
Aquellos que presentan factores de riesgo o antecedentes familiares importantes pueden requerir revisiones más frecuentes y personalizadas.
El corazón sigue siendo la prioridad
Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en los hombres. Por eso, los chequeos preventivos deben incluir mediciones de presión arterial, glucosa, hemoglobina A1c, perfil lipídico, función renal y composición corporal.
Además, pueden complementarse con un electrocardiograma y, según el riesgo individual, un ecocardiograma. En algunos pacientes también se recomienda evaluar biomarcadores específicos como la apolipoproteína B y la lipoproteína(a), así como realizar un score de calcio coronario para detectar aterosclerosis antes de que provoque complicaciones.
La buena noticia es que en la actualidad es posible identificar señales tempranas de enfermedad cardiovascular años antes de que ocurra un infarto.
La salud prostática: un tema que no se debe ignorar
Uno de los temas que muchos hombres prefieren evitar es la salud prostática. Sin embargo, el especialista insiste en que hablar de ello a tiempo puede marcar una diferencia importante.
En hombres con riesgo promedio, la conversación sobre la próstata suele comenzar entre los 45 y los 50 años. Si existen antecedentes familiares de cáncer de próstata, especialmente en familiares de primer grado, se recomienda iniciar los controles alrededor de los 40 años.
Las principales herramientas de evaluación incluyen la prueba de Antígeno Prostático Específico (PSA), la valoración clínica por parte del especialista y, en casos seleccionados, una resonancia magnética multiparamétrica.
¿Quiénes deben adelantarse a los chequeos?
Algunos factores pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar enfermedades y justificar controles más tempranos o frecuentes.
Entre ellos se encuentran los antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz, cáncer de próstata, colon o mama; además de hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo, colesterol elevado, sedentarismo, apnea del sueño y estrés crónico. En estos casos, la prevención debe comenzar antes y ser más intensiva.
Según el especialista, muchos hombres siguen convencidos de que, si no tienen síntomas, no necesitan ir al médico.
Sin embargo, insiste en que es importante dejar a un lado las excusas, desde las largas jornadas de trabajo hasta la falta de tiempo o el miedo a descubrir algún problema de salud, y entender que la prevención siempre juega a favor.
“El mejor momento para actuar no es cuando aparece la enfermedad, sino años antes”, concluye. “La verdadera fortaleza no consiste en ignorar los riesgos, sino en anticiparlos”.

Laura Ortiz Güichardo