La microbiota intestinal puede revelar el riesgo de padecer párkinson
Tanto las personas con la enfermedad de Parkinson como aquellas que están sanas, pero tienen riesgo de padecerla presentan una composición distintiva de los microbios intestinales

(FUENTE EXTERNA)
El análisis de los microbios que componen la microbiota intestinal puede revelar si una persona posee un riesgo elevado de desarrollar la enfermedad de Parkinson antes de que haya tenido ningún síntoma.
Así lo ha constatado un estudio internacional, dirigido por el University College de Londres (UCL), que recoge este lunes la revista Nature Medicine.
Su principal conclusión es que tanto las personas con la enfermedad de Parkinson como aquellas que están sanas, pero tienen riesgo de padecerla presentan una composición distintiva de los microbios intestinales, un hallazgo que abriría la puerta a la detección temprana a través de un análisis de la microbiota.
Para llegar a este resultado, los científicos han desarrollado un innovador método para estudiar los microbios del intestino, que han aplicado a una cohorte de 464 personas de Italia y el Reino Unido.
Entre ellas, 271 pacientes con párkinson, 43 de ellos portadores de la variante genética GBA1, que puede multiplicar por 30 el riesgo de padecer esta enfermedad, y el resto son personas sanas.
Los datos de la microbiota intestinal de estos pacientes han sido comparados con los de otros tres grupos de Estados Unidos, Corea del Sur y Turquía, que suman un total de 638 personas más con párkinson y 319 participantes sin la enfermedad.
Alteraciones
Los científicos han visto que más de una cuarta parte de los microbios que componen la microbiota intestinal (con 176 especies diferentes) presenta diferencias en su abundancia al comparar a las personas con párkinson con las sanas.
Hay microbios intestinales más comunes entre las personas con la enfermedad y otros más abundantes en el caso de los participantes sanos.
En las fases más avanzadas del párkinson, las alteraciones en la microbiota son 15 veces más graves que en los primeros estadios, según los resultados.
En el grupo de personas con predisposición genética pero que no habían desarrollado la enfermedad se observaron alteraciones similares en la microbiota, aunque en menor grado que en los pacientes diagnosticados.
En total 142 especies de microbios intestinales de las 176 existentes difieren en abundancia entre personas sanas portadoras del gen GBA1 y participantes sanos sin esa variante.
El 10 % de las personas que presentaban las alteraciones más marcadas eran las que estaban más cerca de desarrollar la enfermedad de Parkinson según los exámenes clínicos.
“La composición de la microbiota intestinal en personas con riesgo genético de padecer Parkinson, pero sin síntomas, se asemeja a un patrón intermedio entre los individuos sanos y aquellos con párkinson”, señala uno de los autores, Anthony Schapira, investigador del Instituto de Neurología Queen Square del UCL.
Por su parte, en el grupo de participantes sin predisposición genética, el 20 % de las personas con las alteraciones más marcadas en la microbiota presentaban signos clínicos más similares a los de los pacientes con la enfermedad, lo que sugiere que tendrían un mayor riesgo de desarrollar párkinson.
Los resultados han sido similares para los grupos de los cinco países estudiados.
La dieta es determinante
“Nuestro descubrimiento abre una nueva línea de investigación para identificar a las personas con riesgo de padecer párkinson a través de su microbiota, y también para estudiar si haciendo cambios en la población bacteriana se podría reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad”, añade Schapira.
Los participantes del estudio proporcionaron asimismo datos sobre sus hábitos alimenticios, lo que ha permitido a los investigadores constatar que quienes siguen una dieta más equilibrada y variada son menos propensos a tener microbiomas intestinales que apunten a un riesgo elevado de padecer párkinson.
“Esto podría indicar que la modificación de la dieta podría desempeñar un papel en la prevención de la enfermedad”, apunta otro de los autores, Stanislav Dusko Ehrlich, afiliado también al UCL.
La prevalencia del párkinson se ha duplicado en 25 años, según datos de la Organización Mundial de la Salud.
El envejecimiento es el principal factor de riesgo, aunque también existe una predisposición genética: una cuarta parte de los pacientes con la enfermedad son portadores de mutaciones en el gen GBA, aunque solo el 10 % de ellos acaba sufriendo párkinson.
- En la actualidad, las pruebas para diagnosticar la enfermedad son largas y costosas.
Otro estudio reciente, dirigido también por investigadores del UCL, reveló cómo el párkinson se propaga desde el intestino al cerebro con la ayuda de las células inmunitarias, un hallazgo que podría ayudar a desarrollar nuevas estrategias terapéuticas

EFE