Autoridades evalúan uso de equipos tecnológicos en presa de Hatillo
Medio Ambiente dice que trabajan en intervención integral y contemplan opciones que no solo dispersen las algas

El Ministerio de Medio Ambiente informó ayer martes que trabaja junto a varias instituciones del Estado en una intervención integral para mejorar la calidad del agua en la presa de Hatillo, un problema que califican como una “deuda histórica”.
De acuerdo con lo informado por Davis Aracena, del Viceministerio de Suelos y Agua, las autoridades han identificado uno de los principales problemas del embalse, ubicado en la provincia Sánchez Ramírez.
“Sabemos que el problema de la presa de Hatillo es uno de concepción. Desde la entrada a la presa, el muro no tiene una compuerta de desfogue, como tienen todas las presas, y eso genera una dificultad en el cambio del agua. La presa solo desagua cuando está sobrecapacidad y, con la sequía estacional que ha habido en la zona, está por debajo de esa capacidad”, indicó el funcionario.
Aracena reiteró que en la zona existen varios factores que contribuyen a la contaminación.
“Desde la producción en las cuencas altas, como Constanza, por ejemplo, que es la zona más productora de vegetales y otros rubros, toda esa contaminación baja; hay una mezcla de muchas cosas. Y, evidentemente, el problema principal, y donde más se refleja, es que no hay una manera mecánica de hacer que el agua circule”, explicó.
En febrero pasado, Medio Ambiente indicó que uno de los métodos empleados para la remediación del florecimiento de algas es el uso de sistemas interactivos que controlan la proliferación mediante ondas de sonido ultrasónicas.
Aracena sostuvo que evalúan el uso de una tecnología similar; sin embargo, “no queremos instalar equipos que solamente dispersen las algas, sino que mejoren la calidad del agua”.
El funcionario se expresó en esos términos tras el lanzamiento del Premio Nacional Ambiental.

Contaminación en el embalse
Recientemente, el ministro de Medio Ambiente, Paíno Henríquez, sostuvo que los levantamientos realizados por el Ministerio han arrojado que la contaminación observada en la presa, debido a las algas, se debe a una sequía que ha afectado la región y ha reducido el nivel del embalse.
Citó también las prácticas que se desarrollan en la zona, como la piscicultura y la agricultura, que generan “mucha materia orgánica, y eso ha propiciado un ambiente más favorable para el desarrollo de esas algas”.
Otros análisis han evidenciado contaminación tanto microbiológica como fisicoquímica en este embalse.
Estudios microbiológicos detectaron una elevada presencia de bacterias indicadoras de contaminación fecal, como coliformes totales y fecales, Enterobacter sp. y Klebsiella sp., además de Escherichia coli en niveles puntuales.
A finales de febrero, el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, informó sobre trabajos de limpieza en la cola de la presa de Hatillo, la cual, según indicó, acumula sedimentos desde hace más de 40 años.
Informó sobre la creación de una comisión de alto nivel encabezada por el Ministerio de Medio Ambiente e integrada por el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indrhi), el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio de Agricultura, la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID) y otros técnicos especializados, con el objetivo de profundizar las investigaciones.
Los cambios en el agua del embalse obligaron a pescadores y negocios de localidades como Quitasueño, Las Cruces, Los Corozos, Hernando Alonso y El Plátano, entre otras, a cesar sus actividades.
De acuerdo a lo informado por lugareños, la afectación no se limita a la pesca. La presa, que solía atraer visitantes los fines de semana, también ha visto reducir significativamente la afluencia de visitantes tanto locales como extranjeros.
Las comunidades de la ribera de la presa de Hatillo enfrentan una crisis económica que, según denuncian, se ha prolongado por años y se ha agudizado en los últimos meses.
El levantamiento del embalse comenzó a finales de los años setenta y culminó siete años más tarde, en 1984.



Paola Wisky