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Los castores ayudan en República Checa a mitigar los efectos del cambio climático

Expertos destacan que las presas de castor pueden retener agua y reducir la erosión en ríos y arroyos

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Los castores ayudan en República Checa a mitigar los efectos del cambio climático
Naturalistas checos han documentado en un nuevo estudio realizado en diez localidades de la República Checa el papel de los castores a la hora de mantener los humedales y evitar el deterioro del suelo en tiempos de sequía. (EFE)

El castor europeo, una especie protegida que regresó a la República Checa a finales del siglo XX tras estar extinguido en esta parte de Europa durante unos 150 años, está ayudando a contrarrestar algunos efectos de la sequía y del calor extremo este verano.

Si bien estos animales pueden crear problemas, como roer árboles, alterar las riberas de los ríos o construir represas, al mismo tiempo mantienen humedales y reducen la erosión en las cuencas de ríos y arroyos, creando hábitats para anfibios, aves y peces.

La población de castores en Chequia se estima actualmente entre 10,000 y 15,000 ejemplares, algunos cientos de ellos incluso en los alrededores de Praga, la capital del país.

El pasado invierno y el actual verano se han caracterizado por escasas precipitaciones y temperaturas extremas, con niveles de agua bajos en muchos arroyos y estanques. 

"(Aquí) se hace más evidente la importancia de los elementos del paisaje que retienen agua, como las presas de castor, las pozas y los humedales que pueden almacenar agua", explicó a Efe Jitka Uhlíkova, zoóloga de la Agencia para la Conservación de la Naturaleza (AOPK).

En la antigüedad y hasta la Edad Moderna, el castóreo —una secreción producida por el castor— era apreciado en la medicina tradicional. Además, el animal era cazado por su denso pelaje y por su carne.

La supervivencia de la especie ha dependido en gran medida del hombre, hasta que su población en Bohemia llegó a extinguirse a mediados del siglo XVIII.

  • Durante el régimen comunista en el país (1948-1989), las medidas para aumentar la fertilidad del suelo y alterar el régimen hídrico del paisaje impidieron que los castores gozaran de un hábitat adecuado, por lo que solo regresaron a finales del siglo XX.

Un Estado con una mayor conciencia ecologista, que quiere proteger a estos animales, y el auge de los grupos de defensa del medio ambiente han hecho que el castor tenga hoy más aliados.

Es necesario "conciliar esa protección con el aprovechamiento económico del territorio", dijo Uhlíkova, al destacar las ventajas del castor en la lucha contra el cambio climático.

Ventajas que expertos de la Universidad Agrícola de Praga, en cooperación con la AOPK, cuantifican en un reciente estudio realizado en diez humedales creados por estos roedores.

De este estudio se deduce que el valor conjunto del agua retenida por una sola presa de castor y del dióxido de carbono almacenado en el humedal estudiado equivale a un valor de unos 85,000 euros.

"Esto representa la cantidad que el Estado u otra entidad tendría que invertir para implementar una medida comparable de retención de agua en el paisaje", explicó Uhlíkova.

Esa actividad benéfica de los castores se observa, por ejemplo, en el arroyo de Stepanovice, al sur de Moravia, una de las zonas que más ha sufrido este verano el embate del calor y la sequía, y donde la presencia de estos roedores ha contribuido a mantener el nivel del agua.

El año pasado la AOPK publicó un estudio sobre la revitalización de un humedal en la zona de los montes Brdy, en la parte occidental del país, realizada por dos familias de castores.

Diques e ingeniería

Los castores construyeron una serie de diques que lograron el mismo efecto que una obra de ingeniería, cuyo engorroso proceso administrativo estaba en marcha y que habría costado al menos 1,2 millones de euros, fondos que el Estado checo se acabó ahorrando gracias a la actividad de los animales.

Y pese a historias de este tipo, aún falta identificar ubicaciones adecuadas en el país, llegar a acuerdos con los propietarios de tierras y crear las condiciones necesarias para los castores puedan desenvolverse sin causar conflictos.

No existe suficiente motivación, ni económica ni fiscal, que incentive a los propietarios a tolerar la presencia de los roedores en sus territorios, ya que alegan que los animales reducen la superficie de suelo aprovechable.

Lo que ocurre es que "en el panorama actual hay muy pocos lugares donde los castores puedan desenvolverse sin generar ningún tipo de conflicto", se lamenta Uhlíkova

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