La televisión por cable vs streaming
Del control remoto al streaming, la metamorfosis del espectador dominicano
No solo los periódicos han sentido el golpe seco de la tecnología. También la televisión por cable, que durante décadas fue sinónimo de entretenimiento doméstico, enfrenta hoy su propio proceso de erosión silenciosa. En la República Dominicana, la transformación es evidente. En apenas cinco años, las suscripciones a este servicio han caído un 32 %, no por falta de interés en los contenidos, sino por un cambio radical en la forma de consumirlos.
El espectador decide cuándo, dónde y cómo ver lo que le interesa. Varias plataformas han reconfigurado la experiencia audiovisual, desplazando al cable de su antigua centralidad. En paralelo, proliferan aplicaciones piratas y sistemas IPTV que, por una fracción del costo —o incluso gratis—, ofrecen acceso masivo a contenidos protegidos, alimentando una economía sumergida difícil de controlar.
Combatir esta ilegalidad es, en efecto, una carrera cuesta arriba. No solo por la sofisticación tecnológica de estas redes, sino por la tolerancia social que, en ocasiones, las rodea. Mientras exista demanda por contenidos baratos o gratuitos, siempre habrá oferta al margen de la ley.
El cable no muere por falta de audiencia, sino por incapacidad de adaptarse con la misma velocidad que sus competidores. La tecnología no espera; desplaza. En ese desplazamiento, no hay espacio para la nostalgia ni lamentaciones.
