Cuidado con los delincuentes cibernéticos
La industria del engaño digital evoluciona con voces e identidades falsas
Un aviso del Banco Central vuelve sobre una advertencia que, aunque reiterada, sigue siendo necesaria. Se refiere a publicaciones digitales que muestran al gobernador, Héctor Valdez Albizu, recomendando inversiones. Cada cierto tiempo reaparece la misma modalidad de engaño, ahora revestida con herramientas tecnológicas más sofisticadas, capaces incluso de imitar voces e identidades con notable verosimilitud. Está montada toda una industria del engaño que evoluciona al ritmo de la innovación digital.
La persistencia de estos delitos revela dos realidades inquietantes. Por un lado, la capacidad organizativa de redes criminales que operan con lógica empresarial; por otro, la vulnerabilidad de una ciudadanía que aún no desarrolla suficientes mecanismos críticos frente al contenido que circula en redes sociales. La tecnología ha democratizado la información, pero también ha democratizado la mentira.
En ese contexto, la advertencia del Banco Central es pertinente y pedagógica. No basta con desmentir: hay que formar criterio. La alfabetización digital debería convertirse en una prioridad pública, tan importante como cualquier política económica. Entender que no toda información es confiable —y que, en muchos casos, es deliberadamente falsa— es hoy una forma de defensa ciudadana.
Mientras prevalezca la credulidad automática, los estafadores seguirán encontrando terreno fértil. La prevención depende de una ciudadanía más alerta, más escéptica y mejor informada.
