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El nuestro es Adriano

El Caucus Latino bajo el liderazgo de un dominicano

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El nuestro es Adriano
El compromiso con los migrantes y los más vulnerables. (FUENTE EXTERNA)

Por un lado Adriano Espaillat, quien arribó junto a sus padres a la ciudad de Nueva York con apenas nueve años, vivió, estudió y se desarrolló en el barrio de Washington Heights, hogar de decena de miles de dominicanos, y desde muy temprana edad se integró al trabajo social colaborando con sectores vulnerables de la comunidad.  

Político consagrado, durante dos décadas sirvió primero como asambleísta de la ciudad y luego como senador estatal representando sectores del Alto Manhattan y el sur del Bronx, y desde enero del dos mil diecisiete es representante federal por el treceavo distrito del estado de Nueva York.

Un servidor público comprometido con la defensa de los más necesitados y de los migrantes, representa grupos diversos sin olvidar su origen, pues siempre se mantiene conectado con la comunidad dominicana y sus intereses. Apoya actividades, trabaja en la preservación y difusión de la historia, la cultura y los aportes de la comunidad dominicana en ese país, e impulsa iniciativas para fortalecer la conexión de los dominicanos que residen allá con la tierra de sus orígenes. Y desde Washington vela por las buenas relaciones entre ambos países y defiende constantemente a la República Dominicana cuando es injustamente atacada. El respeto ganado y el liderazgo exhibido lo coloca hoy a la cabeza del Caucus Latino en el Congreso, desde donde su voz se levanta en defensa de los hispanos de todos los orígenes que residen en Estados Unidos. 

Del otro lado un experimento social empujado por la izquierda radical del Partido Demócrata, producto deliberado de la gentrificación que padecen esos barrios del Uptown. Una joven que no es neoyorquina, nacida y criada en el sur de la Florida llegó a esa ciudad a cursar estudios universitarios. Con intereses académicos, sociales y políticos muy alejados de las preocupaciones de la comunidad latina, se encuentra absolutamente incapacitada para representarla de forma idónea. 

Darializa Avila Chevalier es una activista islámica que rechaza los valores estadounidenses mientras defiende grupos terroristas, su discurso y propuestas abrazan los preceptos más extremos de la agenda woke que promueve la perturbada ala izquierda de los demócratas. Un invento que sacaron de la chistera porque encaja en el perfil demográfico que buscaban: joven, mujer, de color y de origen dominicano.

Aunque eso último es un evidente intento de timo, ya que si bien sus padres son dominicanos, esa joven no esconde el odio que siente por este país. En viejos mensajes de redes convenientemente eliminados se encontraron, entre otras linduras, que se avergüenza de la bandera dominicana la que llama “excremento violento”, que califica nuestros símbolos patrios como fascistas y racistas y lamenta que nos hayamos separado de Haití. 

Pero como al Partido Demócrata le seduce el suicidio que supone sucumbir al desquicio de su izquierda radical, y el alcalde Mandami es un indisimulado enemigo de la comunidad dominicana, el congresista Espaillat se enfrenta a unas primarias bastante competitivas.

Y en ese escenario los dominicanos no podemos dejarnos engañar. El nuestro es Adriano, un digno representante de los compatriotas que viven allá, y un orgullo para toda la dominicanidad. 

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