El mejor, el peor
El miedo al futuro se complica con los errores no resueltos del pasado
Si no el mejor, sí está considerado uno de los mejores inicios de una novela: “Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo teníamos ante nosotros y nada teníamos ante nosotros; íbamos directamente al cielo y nos extraviábamos por el camino opuesto…”
Dickens lo escribe en 1859, pero este inicio de Historia de dos ciudades parece describir el vértigo que nos invade en el primer cuarto del siglo XXI. Como si la Historia se repitiera con ingredientes añadidos de sofisticación tecnológica. El miedo al futuro se complica con los errores no resueltos del pasado.
Un vistazo a la actualidad (o la que recoge la prensa, a menudo lente empañada): está a punto de estallar la crisis de deuda de EE. UU. que hundirá la economía mundial. Migraciones descontroladas en Europa. Los estudiantes queman las calles de París, la vivienda es un drama en España. La policía dominicana mata a 45 personas en septiembre y a 4 en octubre. Frustrado ataque terrorista en un avión a Tel Aviv. Rusia desata la guerra híbrida. Irán y Estados Unidos no se dan tregua. Cambio climático, inundaciones, sequías. Narcos, China… Todo a la vez.
Hasta los optimistas son pesimistas. Yuval Noah Harari termina sus 21 lecciones para el siglo XXI con una advertencia: “Serán los algoritmos los que decidan por nosotros quiénes somos y lo que deberíamos saber sobre nosotros”. Pero la vida se empecina en abrirnos caminos y en darnos motivos para creer que hay un futuro posible y bueno. Harari apuesta por la meditación, Dickens por el sacrificio heroico. (Pensar y hacer… es lo que nos toca hacer a todos).

Inés Aizpún