Motores del caos
Las motocicletas representan más de la mitad del parque vehicular y de las muertes viales

Transitar por las calles y carreteras de la República Dominicana se ha convertido en un verdadero acto heroico para los ciudadanos que circulan diariamente por las distintas vías del país. El desorden que imponen muchos motociclistas expone constantemente a la población a accidentes, asaltos e incluso a la muerte.
Casi todos los dominicanos han sido testigos de carreras clandestinas en carreteras, motociclistas calibrando en las calles, choques provocados por motoristas que transitan en vía contraria, peleas entre conductores, ataques con piedras a vehículos privados y deliverys que convierten las aceras en parte de la vía pública. En fin, un amplio manual de acciones negativas que afectan la convivencia y la seguridad vial.
Con esto no quiero dejar de reconocer que existe una gran cantidad de ciudadanos que usan este medio de transporte de manera correcta, respetan la ley, usan casco protector, obedecen las señales de tránsito y, además, realizan una labor importante para la movilidad y el trabajo diario de miles de personas.
Sin embargo, el desafío del desorden sigue creciendo. Se ha vuelto común observar cómo motociclistas violan la luz roja frente a las autoridades, desobedecen la orden de “pare” de los agentes de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT) y, en muchos casos, desafían incluso operativos completos de control vial.
De acuerdo con datos del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (OPSEVI), más de 200 personas perdieron la vida entre enero y abril del 2026 en accidentes relacionados con motocicletas. Esta cifra representa el 31.4 % de las muertes por accidentes de tránsito registradas en el país durante ese período. El organismo explicó que el 85 % de los motociclistas fallecidos no utilizaba casco protector al momento del accidente. Además, la mayoría de las víctimas corresponde a jóvenes y trabajadores informales que utilizan la motocicleta como principal medio de transporte y sustento económico.
El tema no solo debe preocuparnos, sino también ocuparnos. Datos de esa misma institución revelan que durante el año 2025 las muertes por accidentes de motocicletas ascendieron a 1,945, lo que representó el 65 % de los fallecimientos viales en la República Dominicana. Entre 2021 y 2025, al menos 9,058 personas murieron en accidentes vinculados a motocicletas, consolidando esta problemática como una de las principales causas de mortalidad en el país.
Otro dato que llama poderosamente la atención es el incremento del parque de motocicletas. De enero a abril de 2026, la Gerencia de Estudios Económicos y Tributarios de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) reportó el ingreso de 103,774 motocicletas, cifra superior en un 32.19 % a las 78,506 importadas en igual período de 2025.
Este crecimiento ocurre en un contexto donde las motocicletas ya representan la mayoría absoluta del parque vehicular dominicano. Los registros oficiales indican que al cierre de 2025 el país contaba con 6 millones 640 mil 871 vehículos registrados, de los cuales 3 millones 846 mil 694 eran motocicletas, equivalentes al 57.9 % del total.
El deber nos llama y nos obliga a tomar medidas firmes para cambiar la realidad que vive nuestro país, dominado por el desorden vial provocado, en gran parte, por el uso irresponsable de motocicletas, situación que cada día incrementa el temor y la inseguridad de los ciudadanos.
Aquí debe aplicarse la ley con firmeza y severidad. De lo contrario, el desorden terminará gobernándonos, imponiéndose sobre la autoridad y desafiando la capacidad del Estado para hacer cumplir las normas.

Juan Reyes