La Ruta de Duarte en Venezuela 1845 – 1864 (III)
La Caracas de 1845

La Caracas de 1845 reflejaba en gran medida la destrucción del país producto de las dos décadas de guerra emancipadora, con el atraso, las epidemias, la escasa población en un país enorme, sin vías de comunicación adecuadas y los frecuentes alzamientos, pronunciamientos o asonadas militares como la llamada "revolución de las reformas".
Prevalecían en la política los caudillos y sus ambiciones, pasado, presente y futuro de la realidad cotidiana más inmediata. La unanimidad en las filas de la élite liberal se había roto en 1840, con el surgimiento del Partido Liberal, liderizado por Antonio Leocadio Guzmán y Tomás Lander. El escenario para el enfrentamiento y el reto por el poder estaba dispuesto.
Guzmán y su grupo liberal reformista y radical se opone a los godos, oligarcas o conservadores y enarbola las banderas de la alternabilidad republicana y la intervención del Estado en la esfera económica para enfrentar la crisis e impulsar el progreso de una sociedad incipiente.
Sin embargo, el auto intitulado “liberalismo” no es ni remotamente homogéneo y oscila desde el conservadurismo mejor disfrazado hasta las posiciones más radicales y confrontacionales. Este debate en pugna lo encontramos reproducido acremente en los medios masónicos y en la sociedad toda.
Duarte, a juzgar por sus amigos de aquella época, el Dr. Montolio, Manuel López Umeres y sus propios tíos José Prudencio y Mariano Diez, se encuentra respaldando las posiciones de mayor avanzada política y social.
Juan Pablo Duarte desarrollara durante esos años una intensa actividad comercial que lo lleva a recorrer la costa centro occidental de ese país, notablemente Puerto Cabello y el oriente de Venezuela.
Así mismo, mantenía una activa e intensa correspondencia con Juan Isidro Pérez quien se encontraba en Cumana a orillas del rio Manzanares, desde septiembre de 1845, toda vez que iniciaba su participación en el prospero comercio de la región oriental de Venezuela reflejada en los puertos de Cumana y Carúpano, cuya área de influencia no solo llegaba hasta Angostura y los llanos de ese País, sino que por igual las posesiones inglesas, holandesas y francesas del Caribe, apoyado por las casas comerciales de La Guaira, notablemente Boulton y Blohm.
La grave crisis económica y social que sufría el país a partir de la baja de los precios en las principales exportaciones en 1842, ya para mediados de 1846 se había agudizado notablemente; las medidas económicas y fiscales aplicadas por Soublette, entre ellas la Ley de Contratos aprobada bajo el gobierno de José Antonio Páez; la represión de los opositores junto a la encarnizada oposición de Antonio Leocadio Guzmán y su partido Liberal, aunado al clima de creciente turbulencia política provocado por la campaña para elegir al próximo presidente de la República creaban las condiciones para la eclosión social en el centro y occidente de Venezuela.
La revolución popular conducida por Francisco José Rangel y Ezequiel Zamora estalla en las regiones agropecuarias de Venezuela en septiembre de 1846 y se extendió hasta mayo de 1847, afectando la región central y el occidente de aquel País.
Así mismo, Páez, Soublette y los conservadores bajo la cultura del “caudillo” desarrollan una amplia campaña de amenazas y represión de los opositores entre las cuales está la inhabilitación de Guzmán, presionando a los tribunales para lograr una sentencia de muerte por conspiración contra el periodista y agitador político como colofón del apoyo a su candidato y cometen un tremendo error de cálculo político: al suscribir y apoyar a José Tadeo Monagas en las elecciones de diciembre de aquel año.
En este periodo la incesante actividad mercantil tanto de Vicente Celestino, desde Caracas, como de Juan Pablo, con sus constantes idas y venidas desde La Guaira y allende los mares, hacia Puerto Cabello en occidente y sobre la ruta del oriente venezolano, quedara documentada en los registros comerciales de las empresas mercantiles a las cuales asistían.
Al finalizar el año y a pesar de todo el esfuerzo, no solo gubernamental sino también privado de los conservadores, el deteriorado cuadro político no permitió obtener un resultado definitivo y es en la segunda vuelta que Monagas asciende a la primera magistratura de la República, dando la espalda a la oligarquía conservadora e impulsando la aplicación de medidas arbitrarias.
Los sucesos del 24 de enero de 1848 con el asalto al Congreso Nacional por parte de los seguidores de Monagas y la imposición de su poder personal marcaran el inicio del “Monagato” hasta 1858. Para los liberales radicales como Juan Pablo Duarte y sus amigos la existencia en Caracas se hacía difícil. Sin embargo, la prosperidad económica seguirá firmemente aposentada en el Oriente del País.
El estallido de la guerra federal o “guerra larga” en 1859 será epílogo de esta confrontación a muerte, la síntesis final del holocausto de un pueblo. Y Juan Pablo, con toda la verticalidad y autoridad moral de una práctica política transparente pero irreductible estará allí, como mentor y maestro, como actor y ductor de un proceso.

Karl F. Sonni Rojas
Karl F. Sonni Rojas