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El imperio chino y su trascendencia de cara al futuro de la humanidad

Interrogantes sobre apertura y cooperación internacional

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El imperio chino y su trascendencia de cara al futuro de la humanidad
China se fundó en 1949 y en 1978 inició su proceso de profunda modernización. (FUENTE EXTERNA)

Ya es una realidad aceptada por todos. China ha demostrado un poderío tecnológico, de ingeniería en infraestructuras, en su producción a gran escala que repercute a nivel mundial y que probablemente en las próximas décadas tendrá consecuencias de amplio alcance y el mundo debe prepararse para que el gigante asiático penetre en nuestros hogares de una u otra forma.

De menos que era en las décadas de años 60,70, 80 han pasado a más, transformándose como eje económico mundial hiperconectado. China ha provocado cambios trascendentales y se repite la historia reciente que una economía subdesarrollada pase este proceso convirtiéndose en la más grande del mundo.

La política china y su diseño basado en la apertura y liberalización financiera será determinante para todos como también lo será su papel en la cooperación económica mundial. Todo apunta que para 2040 será una super potencia económica según las proyecciones de los principales organismos internacionales, quizá la economía más grande del mundo con un 60 o 70% del nivel de ingreso de los Estados Unidos.

Pero es justo señalar que todavía persisten muchas distorsiones económicas y normativas. En ese escenario el mundo debe prepararse para que los productos chinos penetren a los mercados emergentes y sea la primera economía sistémica.

Para acentuar la volatilidad e incertidumbre occidente va a pelear sus territorios, mientras crece la interconexión de China con los mercados financieros mundiales.

Es lógica común, la aceptación de que cada cambio significativo de sus políticas, o episodios de pánico en el mercado de acciones y los vaivenes cíclicos se propaguen a través de las redes financieras que une a las naciones. Hoy día, el 70% de los inversionistas en mercado de capital en China son minoristas rápidamente ante el ruido y los cambios de voluntades.

De hecho, en la actualidad China transmite shocks al mundo, pese a su limitada exposición financiera internacional. No son solo los shocks de política monetaria y fiscal lo que repercuten al resto del mundo, sino también los shocks de incertidumbre en torno a las políticas tal y como ocurre con los aranceles.

En un país donde continuamente se producen reformas grandes o pequeñas, donde los cambios en políticas pueden provocar más que atenuar las fluctuaciones cíclicas, donde la dirección y la estrategia se basan en la experimentación más que en la experiencia, la incertidumbre puede ser una amenaza de primer orden para mercados financieros muy sensibilizados.

Es fácil imaginar a China en el 2040 (faltan 15 años) con un peso mayor de envergadura y con mayores canales abiertos alrededor del mundo que podría ser de préstamos bancarios transfronterizos o de inversiones de cartera con un renminbi (moneda de ese país) más fuerte. En ese escenario es fácil predecir la propagación en velocidad y potencia, la amplificación y expansión de los shocks.

El ascenso de China hoy día guarda mucho parecido con lo ocurrido con los Estados Unidos hacia finales del siglo XIX. Mientras crecía rápidamente se equiparaba con los países europeos. En ese entonces la gestión de la administración de empresas tenia infinidades de problemas y eran habituales las crisis bancarias.

Una intermediación financiera débil y la escasez de activos financieros sumados a la ausencia de un prestamista de último recurso, impedían una movilización eficiente del capital.

Las exigencias de la economía estadounidense y el pánico financiero de 1873 afectaron directamente a Europa y el Reino Unido que tenían una significativa dependencia de la economía de la gran nación del Norte.

Todo esto plantea una serie de interrogantes (la historia se repite dos veces, Hegel y reformulada por K. Marx) para el futuro de China y la cooperación internacional.

Primero. Un rápido proceso de apertura y liberalización financiera de China. Poder otorgar préstamos a países puede traducirse en mejor asignación del capital financiero. Esto lógicamente todavía no es posible de acuerdo a las limitaciones impuestas por el marco y la arquitectura financiera internacional.

Segunda interrogante es la que tiene que ver con lo que quieren los países y en qué medida. El mundo sigue luchando con las tensiones locales e imperativos internacionales como los aranceles, las políticas migratorias, los esquemas de tratados y acuerdos regionales, etc. La política monetaria de Estados Unidos afecta mucho al resto del mundo. La Reserva Federal es el referente para la tasa de interés.

Tercero. Está relacionada con la cooperación internacional que será fundamental para el futuro si la Reserva Federal y el Banco Popular de China cada uno con su propio mandato y objetivo adoptan visiones del mundo diferentes y posiblemente contradictorias. En gran medida ha dejado de debatirse, pero es probable que vuelva a la mesa de debates.

China se ve ya como un ancla para el mercado mundial porque los déficits de demanda agregada en las economías desarrolladas podrían ser cubierta por el gigante asiático. También, como fuente adicional de diversificación de las carteras y divisas del mundo si llegara a aumentar el comercio a mayor escala en todos los países con los que existe un fuerte comercio exterior.

Lo cierto es que el cambio de paradigma es si China está preparada para una apertura mayor y si el mundo también está preparado para el cambio propuesto.

El autor es economista.

Referencia

Keyu Jin profesora de Economía y Ciencias Políticas de Londres y directora del Global China Center.

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