El trabajo: eslabón de una vida digna
Dignidad, no conformismo, el llamado a recuperar la cultura del esfuerzo

Habitualmente, muchas personas se levantan temprano con el deseo y la voluntad de iniciar el día decididas a dar fiel cumplimiento a sus obligaciones cotidianas, con una perspectiva constructiva y la esperanza de alcanzar sus metas de superación personal. En sentido contrario, algunos permanecen inertes e indiferentes ante los retos de un mundo cada vez más complejo y exigente, con brechas que facilitan la falsa creencia de que la vía fácil es el modelo de oportunidades para alcanzar sueños y progreso personal.
Indudablemente, el siglo XXI marca una ruta de cambios significativos en la forma de pensar y actuar de grandes conglomerados humanos. En ese sentido, vivimos un ciclo en el cual los méritos del trabajo y la responsabilidad del ciudadano parecen desplazarse hacia escenarios donde la estridencia sustituye a la reflexión. Con frecuencia, quienes valoran la disciplina, la preparación y el respeto optan por expresarse con cautela, mientras posturas menos fundamentadas, pero más ruidosas, dominan la conversación pública. Esta realidad no solo empobrece el diálogo social, sino que también debilita la cultura del esfuerzo y la dignidad que históricamente han sostenido el progreso colectivo.
Existe un escenario en el cual los días de muchas personas transcurren en ausencia de propósitos e imbuidos en la obtención de dinero por vías fáciles, en el disfrute de experiencias satisfactorias y en el entretenimiento de eventos insustanciales. La realidad parece imponernos un modelo de comportamiento asimétrico y complejo en términos de su dimensión y alcance; mientras unos aportan, otros se victimizan y exigen derechos sin haber cumplido deberes. Estos permanecen estáticos a la espera de una mano amiga, dentro de las cuales están las de gobiernos que fundamentan su base social en programas de ayuda que fomentan la vagancia. La prolongación de la mano amiga más allá de lo razonable puede ser un freno para que el trabajo sea visto como una vía de ascendencia éticamente y socialmente aceptable, partes esenciales de la validación de un modelo de vida que dignifique a las personas.
La construcción de una vida digna requiere propósitos y la voluntad de alcanzarlos, aunque sea un camino largo que debe recorrerse paso a paso. Por eso, para los aspirantes de una vida digna cada nuevo día debe comenzar entendiendo la necesidad de construir un proyecto de vida que mínimamente abarque las tres preguntas básicas: Que quiero ser?, Como voy a lograrlo? y, Cuando se estima que puedo alcanzarlo?. Indudable que esto no será posible si tenemos preferencia por el “almuerzo gratis”. La construcción de una vida digna requiere de una actitud positiva frente a la necesidad del trabajo duro; además de disciplina, sacrificio, consistencia, preparación y dedicación. Al final, el propósito fundamental debe ser que cada día seamos útiles en la construcción de un proyecto de vida y, con ello, parte del progreso colectivo. Por esta vía no solo surge el éxito, sino que también nacen héroes.
Siempre he creído que un día vivido con propósitos no será oscuro para las personas que poseen estas condiciones; ellos son capaces de ver en la sombra del temprano amanecer una oportunidad para descubrir la luz que forma ilusiones; que transmite energía positiva y que forja la esperanza de que, al inicio de su jornada, serán capaces de aportar, desde muy temprano, las pequeñas piedras para construir su propia montaña o para plantar un árbol cuyos frutos y su sombra, podría alimentar o cobijar a algún quejoso o inconforme que se acomodara bajo su amparo.
Cada nuevo día representa una oportunidad. No es simplemente el inicio de una jornada más, sino la posibilidad de aportar algo, por pequeño que sea, a la construcción de nuestro proyecto de vida y al progreso colectivo. Quien actúa en esta dirección es porque entiende que el trabajo no es una carga, sino un instrumento de dignificación personal y transformación social, es decir, es porque asume que el trabajo siempre será una herramienta para la superación y la diferencia entre quienes avanzan y quienes se estancan. De seguro que en este último renglón estarán los que eligieron no entender que el trabajo es la frontera que separa la dignidad del conformismo.
Luis A. Reyes Abreu
Luis A. Reyes Abreu