El otro Mundial
Tres décadas de debates legislativos que terminan en una cirugía de emergencia
Mientras cinco continentes discuten si España volverá a levantar la Copa del Mundo, en República Dominicana se baraja otro campeonato. No se juega con un balón, sino con leyes. En disputa, el Trofeo del Absurdo.
Después de casi treinta años de debates, comisiones, reformas, vetos y promesas, el nuevo Código Penal fue aprobado a empellones. Bastó, sin embargo, que el reloj comenzara a consumir el año de vacatio legis para descubrir que el texto contiene vacíos y deficiencias de tal magnitud que obliga a una cirugía de emergencia antes incluso de entrar plenamente en vigor.
El Congreso legisla durante tres décadas para terminar descubriendo, a última hora, que la obra necesita apuntalamientos. El presidente de la República acaba reuniéndose con un grupo de influencers y tuiteros para escuchar propuestas sobre el Código Penal. El gesto terminó proyectando un mensaje inquietante: que una de las piezas jurídicas más importantes del ordenamiento nacional podía discutirse en una mesa donde la notoriedad digital y el lenguaje soez anejo parecían pesar tanto como la solvencia jurídica.
Entretanto, proliferan las voces, los reclamos y las presiones de todo tipo. Cada sector exige su artículo, su excepción y su salvaguarda. El Código deja de parecer una arquitectura jurídica para asemejarse a un edificio donde cada inquilino pretende mover una pared distinta sin preguntarse si el techo resistirá.
Lo inquietante es la normalidad con que el país acepta que una ley llamada a regir durante décadas llegue a la recta final necesitando reparaciones mayores. La excepción es método; la improvisación, procedimiento.
Mientras el mundo celebra goles, aquí seguimos jugando nuestro torneo favorito: el de las instituciones fatigadas, las reformas eternamente inconclusas y la política convertida en administración permanente de las urgencias.
Ese sí parece un campeonato del que nunca conseguimos eliminarnos.

Aníbal de Castro