Arabia Saudita pide diálogo para tartar crisis del golfo y Trump frena un nuevo ataque contra Irán
Arabia Saudita teme que una ofensiva masiva contra infraestructura energética, plantas eléctricas o puentes provoque represalias de Irán

El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salmán, pidió al presidente estadounidense, Donald Trump, priorizar el diálogo y evitar que Oriente Medio sea arrastrado a un conflicto más amplio, poco antes de que Washington anunciara la suspensión de un nuevo ataque contra Irán.
Durante una conversación telefónica, el también primer ministro saudí planteó la necesidad de reducir la escalada y agotar las vías diplomáticas para preservar la seguridad regional e internacional, informó este domingo la agencia oficial Saudi Press Agency.
Bin Salmán enfatizó la importancia de lograr una tregua que abra el camino a soluciones diplomáticas y evite “un conflicto más amplio” con consecuencias fuera de la región. Ambos dirigentes también conversaron sobre la cooperación entre Arabia Saudita y Estados Unidos.
La llamada se produjo mientras Trump evaluaba una nueva ronda de ataques contra instalaciones iraníes. Arabia Saudita teme que una ofensiva masiva contra infraestructura energética, plantas eléctricas o puentes provoque represalias de Teherán contra instalaciones petroleras de los países del Golfo, según una fuente conocedora de la conversación citada por Associated Press.
Horas después, Trump anunció en Truth Social que había decidido frenar el ataque ante la posibilidad de alcanzar rápidamente un acuerdo para terminar la guerra iniciada hace cinco meses.
“Basado en esta solicitud, he aceptado cancelar el ataque”, escribió el mandatario, aunque condicionó la decisión a que las partes puedan cerrar un pacto en corto tiempo.
Trump pone dos condiciones
El presidente estadounidense afirmó que el entendimiento deberá incluir la reapertura “inmediata, completa y total” del estrecho de Ormuz y el fin de lo que definió como la amenaza nuclear iraní.
Trump aseguró que Irán y otros países de Oriente Medio solicitaron tiempo para completar el acuerdo, pero no identificó a los gobiernos involucrados ni presentó detalles sobre los mecanismos de negociación, las garantías de cumplimiento o el calendario para aplicar sus condiciones.
También indicó que Israel respalda la iniciativa. No obstante, el ministro israelí de Energía, Eli Cohen, advirtió que su país volverá a atacar si considera que Irán intenta reconstruir su programa nuclear o ampliar su capacidad de producción de misiles balísticos.
La declaración de Trump representa una suspensión condicionada, no un acuerdo definitivo. Solo un día antes, el mandatario había sugerido que Estados Unidos se encontraba cerca de reanudar ataques de gran intensidad para obligar a Teherán a aceptar sus exigencias.
Irán niega haber pedido la tregua
La versión difundida por Trump fue rechazada por medios vinculados al Gobierno iraní. La agencia Mehr, citando fuentes militares, negó que Teherán hubiese solicitado a Estados Unidos detener los ataques y aseguró que las fuerzas armadas permanecen en máxima alerta.
El ministro interino de Defensa iraní, Majid Ebn Al-Reza, calificó las amenazas estadounidenses como una operación de presión psicológica, pero señaló que Teherán las toma en serio y continuará fortaleciendo su capacidad de respuesta.
La posición iraní deja en duda el alcance real del supuesto acuerdo preliminar anunciado por Trump. Hasta este domingo no se había presentado un documento firmado ni una confirmación directa de Teherán sobre la aceptación de las condiciones estadounidenses.
Ormuz, en el centro de la disputa
El estrecho de Ormuz se ha convertido en uno de los principales puntos de presión de la guerra. Antes del conflicto, por esta ruta marítima circulaba aproximadamente el 20 % del petróleo y del gas natural licuado comercializados en el mundo.
Irán ha restringido gran parte de la navegación por el paso, una medida que ha impulsado los precios energéticos y agravado las presiones inflacionarias internacionales.
La tensión aumentó durante el fin de semana después de que se reportaran dos incidentes marítimos frente a las costas de Omán. En uno de ellos, un proyectil alcanzó un petrolero y dañó su sala de máquinas; en el otro, la tripulación de una embarcación informó de una explosión cercana, sin daños confirmados.
Arabia Saudita intenta proteger sus instalaciones energéticas y sus rutas de exportación, especialmente ante la posibilidad de que el conflicto se extienda desde Ormuz hasta el estrecho de Bab el-Mandeb, otra vía fundamental para el transporte de crudo a través del mar Rojo.
Una tregua anterior ya fracasó
Estados Unidos e Israel iniciaron los ataques contra Irán el 28 de febrero con los objetivos declarados de reducir su capacidad misilística, impedir que desarrolle armas nucleares y debilitar a las organizaciones armadas respaldadas por Teherán.
Un acuerdo interino alcanzado a mediados de junio detuvo temporalmente los combates, pero colapsó semanas después tras nuevos ataques contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz.
La guerra ha elevado los precios del combustible, afectado el transporte marítimo y aumentado el riesgo de que países árabes vecinos sean involucrados directamente. El petróleo Brent subió un 24 % durante julio, mientras analistas consultados por Reuters esperan nuevas presiones alcistas si la navegación no se normaliza.
La intervención de Mohammed bin Salmán muestra el creciente temor de Arabia Saudita a que una nueva ofensiva estadounidense desencadene represalias contra la infraestructura petrolera del Golfo. Sin embargo, la ausencia de una confirmación iraní impide considerar cerrada la crisis: Trump mantiene la opción militar sobre la mesa y condiciona la pausa a un acuerdo que todavía no está demostrado que exista.

