Irán amenaza a EE.UU. con destruir infraestructura petrolera tras crisis en Ormuz
El ultimátum de EE.UU. a Irán ha intensificado el conflicto, lo que podría tener repercusiones económicas globales y afectar a países dependientes del petróleo

Irán amenazó este domingo con destruir infraestructuras energéticas y petroleras en toda la región si Estados Unidos ejecuta un ataque contra sus centrales eléctricas, en medio de la creciente tensión por el control del Estrecho de Ormuz, una de las rutas más estratégicas del comercio mundial de crudo.
La advertencia fue emitida por el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, quien aseguró que cualquier agresión tendrá consecuencias inmediatas y devastadoras en el suministro energético global.
“Inmediatamente después de que las infraestructuras de nuestro país sean atacadas, las infraestructuras vitales, energéticas y petroleras en toda la región serán destruidas de manera irreversible”, afirmó el dirigente iraní a través de la red social X.
El mensaje eleva la presión geopolítica en un momento en que el mercado energético internacional muestra alta volatilidad y creciente incertidumbre.
Escalada en el Estrecho de Ormuz

El Estrecho de Ormuz se ha convertido en el epicentro de la crisis. Esta vía marítima es clave para el tránsito de aproximadamente un 20% del petróleo mundial, lo que convierte cualquier interrupción en un riesgo directo para la economía global.
La reciente escalada bélica ha provocado interrupciones en el flujo energético, elevando los temores de una crisis prolongada. Analistas advierten que un cierre total del estrecho podría generar un efecto dominó en los mercados financieros y en los precios del combustible a nivel internacional.
En este contexto, el barril de Brent para entrega en mayo alcanzó los 112,91 dólares, su nivel más alto desde julio de 2022, reflejando el impacto inmediato de la tensión geopolítica en los mercados.
Ultimátum de Estados Unidos
La advertencia iraní surge tras un ultimátum del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien exigió la reapertura total del Estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas.
El mandatario estadounidense advirtió que, de no cumplirse esa condición, su país podría atacar y arrasar las centrales eléctricas iraníes, lo que intensificó aún más el conflicto diplomático y militar.
Esta postura ha sido interpretada por expertos como una señal de endurecimiento en la estrategia de Washington hacia Teherán, lo que eleva el riesgo de un enfrentamiento directo.
Respuesta militar iraní
En reacción al ultimátum, el Cuartel General Central Jatam al Anbiya, responsable de coordinar las fuerzas militares iraníes, emitió una advertencia contundente.
El organismo señaló que Irán respondería atacando plantas energéticas, instalaciones de desalinización e infraestructuras tecnológicas vinculadas a Estados Unidos e Israel en la región.
Este escenario plantea una posible expansión del conflicto más allá de Irán, involucrando a múltiples países y comprometiendo sectores estratégicos como la energía, el agua y las telecomunicaciones.
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Impacto económico global
El posible cierre del Estrecho de Ormuz y la destrucción de infraestructuras energéticas tendrían consecuencias directas en la economía mundial.
Según analistas, el aumento sostenido del precio del petróleo podría provocar inflación global, aumento del costo del transporte y presión sobre los mercados financieros.
Además, países altamente dependientes de las importaciones de crudo serían los más afectados, lo que podría desencadenar ajustes fiscales y tensiones sociales.
Qalibaf advirtió que el conflicto podría mantener los precios del petróleo elevados durante un largo período, agravando el impacto económico.
Escenario de alto riesgo
La situación actual refleja un escenario de alta fragilidad geopolítica, donde cualquier acción militar podría desencadenar una escalada de gran magnitud.
Expertos en relaciones internacionales advierten que el conflicto no solo tiene implicaciones militares, sino también estratégicas, energéticas y económicas.
En medio de este panorama, la comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, mientras aumentan los llamados a una solución diplomática que evite una crisis mayor.



EFE