Nueva masacre pone contra las cuerdas las elecciones de Haití
La OEA advierte que no habrá condiciones para organizar los comicios sin seguridad, mientras la ONU denuncia que las bandas siguen recibiendo armas pese al embargo internacional

La nueva masacre perpetrada en Kenscoff, en las afueras de Puerto Príncipe, vuelve a colocar la inseguridad como uno de los principales obstáculos para las elecciones previstas en Haití, mientras la Organización de los Estados Americanos (OEA) advierte que el país necesita recuperar condiciones mínimas de seguridad para poder celebrar unos comicios creíbles.
Al menos 47 personas fueron asesinadas y otras 22 resultaron heridas en el ataque ocurrido el pasado 23 de agosto en Kenscoff, según informó este viernes la Oficina de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, de acuerdo con un despacho de la agencia EFE.
La matanza se produjo apenas cuatro días después de que el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, concluyera una misión en Haití en la que estableció una relación directa entre la recuperación de la seguridad y la posibilidad de avanzar con el proceso electoral.
Ese planteamiento fue reforzado esta semana por Alberto Föhrig, representante especial del secretario general de la OEA para Haití, quien advirtió que las elecciones requieren previamente condiciones que permitan desarrollarlas.
“Para poder organizar elecciones, hay que crear condiciones de seguridad”, afirmó Föhrig en declaraciones a CNN en Español, recogidas el 27 de agosto por el periódico haitiano Rezo Nòdwès.
Según ese medio, el enviado de la OEA sostuvo que recuperar unas condiciones mínimas de seguridad constituye un requisito para celebrar elecciones creíbles y subrayó que las soluciones a la crisis deben surgir de Haití, de su Gobierno y de su sociedad.
Las declaraciones refuerzan la posición expresada ocho días antes por Ramdin, quien al finalizar su misión en Puerto Príncipe planteó que seguridad y elecciones están estrechamente vinculadas. Haití mantiene prevista para el 13 de diciembre la primera vuelta de sus elecciones presidenciales y legislativas.
Miles de víctimas
La situación descrita este viernes por Naciones Unidas muestra la dimensión del desafío. Entre abril y junio se contabilizaron 1,408 muertos y 656 heridos por hechos de violencia relacionados con las bandas, informó EFE citando a la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos.
Durante ese mismo período se documentaron 326 víctimas de violencia sexual, aunque Naciones Unidas considera que el número real probablemente sea considerablemente mayor debido al miedo a represalias, el estigma social, las dificultades para acceder a servicios de atención y la desconfianza en la Policía.
La ONU puso especial atención en un factor que continúa alimentando el poder de las organizaciones criminales: el flujo ilegal de armas y municiones hacia Haití.
Según la organización, apenas un día después de la masacre de Kenscoff, otra banda que opera en Puerto Príncipe aparentemente exhibió en las redes sociales un nuevo cargamento de armas procedente del extranjero.
El flujo continúa pese al embargo de armas impuesto por Naciones Unidas a Haití desde 2022. La disponibilidad de armamento, advirtió la Oficina de Derechos Humanos, constituye un elemento fundamental para que las bandas puedan conservar y ampliar su control territorial.
Ante la situación, el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, reclamó a las autoridades haitianas fortalecer la protección de la población y garantizar investigaciones independientes e imparciales sobre las violaciones y abusos cometidos.
Türk pidió igualmente que las unidades judiciales especializadas en investigar crímenes masivos funcionen plenamente y reclamó el despliegue de la Fuerza de Supresión de Bandas (GSF).
OEA refuerza a la Policía
Mientras reclama condiciones de seguridad para las elecciones, la OEA ha continuado apoyando el fortalecimiento de las fuerzas haitianas.
Rezo Nòdwès informó el 26 de agosto, citando a la OEA, que otros 30 agentes de la Policía Nacional de Haití completaron su entrenamiento en el Centro de Entrenamiento Táctico de Morne Cassé.
Con ese grupo ascienden a 206 los policías formados dentro del programa. Los agentes pertenecen a unidades especializadas como SWAT, UTAG, CAT, BOID y BRI y, según la información atribuida a la OEA por el periódico haitiano, pueden conformar entre 26 y 33 equipos tácticos desplegables.
El refuerzo policial ocurre mientras la violencia vuelve a demostrar la capacidad de las bandas para realizar ataques de gran magnitud y mantener acceso a armamento procedente del exterior.
La masacre de Kenscoff añade así presión al calendario político haitiano: mientras las autoridades trabajan para celebrar elecciones el 13 de diciembre, la ONU documenta decenas de muertos en un nuevo ataque y la propia OEA advierte que sin recuperar condiciones mínimas de seguridad será difícil organizar unos comicios creíbles.

Agencias
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