Guerra en Medio Oriente, peligro de mayor inflación y políticas necesarias
Expansión monetaria y escasez de materias primas amenazan con más inflación

Escasez y aumentos de precios son las principales consecuencias de la guerra actual en Medio Oriente. El escenario podría ser más complejo si las políticas públicas no se dirigen en la dirección correcta. Por ejemplo, ¿qué sucedería si la Reserva Federal de Estados Unidos aumenta el ritmo actual de expansión de la liquidez?
En poco tiempo la Reserva Federal deberá tener un nuevo presidente, Kevin Walsh debería ser el elegido. Lo que se conoce, de su propia tinta, es que es partidario de una tasa de política monetaria más baja. En cambio, es opuesto a que la FED compre títulos de deuda del Tesoro de los Estados Unidos para expandir la liquidez monetaria. A esto último se le conoce como flexibilización cuantitativa o quantitative easing (QE) en inglés.
Sin el nombre de QE, la FED inició la adquisición de deuda del Tesoro en diciembre de 2025. Dependiendo del ritmo de las compras, el balance de la FED podría incrementarse por un monto superior a los 40,000 millones de dólares con los cuales inició en diciembre. Como ejemplo, en las dos primeras semanas de abril la expansión monetaria por estas operaciones ascendió a 29 mil millones de dólares.
Un examen más amplio muestra la magnitud del incremento en la liquidez. Es útil analizar el balance de los activos de la FED, los depósitos del Tesoro en su cuenta con la Reserva Federal y las operaciones de reportos inversos que realiza ese banco central. En la primera quincena de abril, el monto neto de esas operaciones arrojaba una expansión superior a los 151,000 millones. Lo importante es observar la tendencia, y si aumentos de esa magnitud siguen en el futuro. Una economía adicta a la liquidez los va a necesitar.
La liquidez aumenta y la oferta monetaria (M2) se expande cerca de un 5 % interanual. Mientras, la FED mantiene tasas bajas. Una tasa de 3.50 a 3.75 % solo luce alta para quienes se acostumbraron a la política monetaria implementada luego de la crisis de 2008.
En las circunstancias actuales, lo peor que podría suceder es que algo falle en un mercado financiero adicto al acceso fácil a la liquidez y que esperaba dos bajadas de la tasa de política monetaria para 2026. Lo último que las autoridades querrían es que el riesgo del mercado de crédito privado se extienda a los bancos comerciales, o que surja otra forma de estrés. Tanto la FED como el Tesoro desean reducir posibles riesgos. Solo por ese motivo, la expansión monetaria debería continuar.
El déficit fiscal del gobierno de Estados Unidos es otro motivo para comprender que la política expansiva continuará. En un ambiente de mayor gasto público y endeudamiento, la FED continuará financiando al Tesoro. En esencia, de eso se tratan las compras de títulos de deuda.
Si la FED se comportara como un banco central preocupado por la inflación, aumentaría la tasa de política monetaria. Sin embargo, a modo de reflexión: ¿la FED reduciría la tasa de política ante un debilitamiento evidente del empleo? En septiembre de 2025 lo hizo anticipando esa posibilidad.
Política monetaria expansiva y oferta de bienes en contracción es una combinación para niveles más altos de inflación.
La guerra está generando escasez porque menos materias primas pueden cruzar el estrecho de Ormuz. Sin embargo, en el caso de que el tránsito por el estrecho fuera reanudado en poco tiempo, la producción de gas natural, de derivados del petróleo, helio, entre otros bienes, deberá esperar un periodo de tiempo de meses o años para recuperarse. Los bombardeos afectaron diversas instalaciones relacionadas con dichos bienes.
Toda materia prima que escasee tendrá un impacto en los costos de producción de los bienes finales que la necesiten. Los precios serán mayores cuando a la mano del consumidor lleguen los productos que requieren, por ejemplo, de máquinas que actualmente se estén fabricando con aluminio, una materia prima cuyo precio se ha elevado. Es decir, los emprendedores que vean sus costos contables aumentar, venderán a precios mayores en el futuro.
Una disminución en la oferta de bienes encarece su precio, reduce los ingresos reales de los consumidores, disminuye las ganancias reales de las empresas y afecta el empleo. Es de esperarse, en consecuencia, efectos negativos sobre las economías.
Ante una situación de este tipo, las mejores políticas deben estar dirigidas a incrementar la producción, de forma natural; porque ningún gobierno puede sostener una política de subsidios. Ni intervenir los precios de los mercados. Es necesario más inversiones de capital y mayor productividad. Desregulaciones, un mercado laboral más flexible, simplificación del sistema impositivo, disminución del gasto, reforma eléctrica, entre otras, son las medidas que deben aplicarse en República Dominicana.
El 2026 presenta una oportunidad: reformas estructurales.
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Una colaboración del Centro Regional de Estrategias Económicas Sostenibles (Crees).

Miguel Collado Di Franco
Miguel Collado Di Franco