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Devers deja en evidencia con su bate un roster mal hecho

Su despegue en junio ha demostrado que su lento inicio no fue la causa del fracaso de San Francisco

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Devers deja en evidencia con su bate un roster mal hecho
Rafael Devers coquetea con una temporada de sobre los 30 vuelacercas, 30 dobles y 100 vueltas remolcadas. (AFP/JULIO AGUILAR)

El deporte profesional tiene un hábito persistente: buscar un chivo expiatorio cómodo cuando una temporada multimillonaria naufraga antes de tiempo. En el caso de los Gigantes de San Francisco, la narrativa fácil apuntó hacia el lento arranque de Rafael Devers, que sí, lo tuvo, aunque el microscopio indicaba que la anemia ofensiva alcanzaba todo el line-up. 

Sin embargo, los datos fríos de la campaña demuestran que achacar la eliminación del equipo al rendimiento del madero quisqueyano es un diagnóstico profundamente desacertado.

Al 15 de junio, la gerencia de la Bahía filtró la información de que el toletero estaba en el mercado de cambios. Para ese momento, los Gigantes marchaban con un decepcionante récord de 29-43 con Devers en la alineación.

El dominicano acumulaba números terrenales en sus primeros 72 partidos y 281 turnos: apenas 9 cuadrangulares, 33 empujadas y una línea ofensiva de .235/.293/.413 que configuraba un flojo OPS de .706. Si bien era un inicio por debajo de sus estándares, adjudicarle la responsabilidad del desplome colectivo era prematuro.

La estructura de la plantilla

La prueba irrefutable de que los problemas del proyecto diseñado por Buster Posey trascendían la producción de su estrella llegó tan pronto se supo del interés de cambiarlo, el 15 de junio. Desde entonces, Devers encendió los motores a ritmo MVP, faltando más de la mitad del calendario. 

En sus siguientes 72 compromisos y 262 turnos (la misma muestra que antes), ‘Carita’ destrozó el pitcheo rival con una tórrida línea de .282/.383/.630, un astronómico OPS de 1.013, 26 cuadrangulares y 58 remolcadas. Se transformó en la fuerza ofensiva devastadora por la que San Francisco apostó y cuando se pase balance él tendrá sobrados argumentos para desentenderse del naufragio.

  • ¿El resultado colectivo ante la resurrección de su slugger? Prácticamente idéntico: una foja de 30-42.

Con un Devers versión MVP, los Gigantes ganaron un solo partido más en el mismo tramo de encuentros. La matemática no miente. Cuando tu bateador principal registra un OPS superior a 1.000 y el equipo mantiene una efectividad de victorias inferior al 42 %, las grietas estructurales residen en otra parte: desde un pitcheo abridor incapaz de sostener ventajas hasta un relevo sin capacidad de cierre.

El lento inicio de Devers fue un espejismo en el balance final. La verdadera razón por la que San Francisco verá los playoffs por TV responde a una construcción de nómina desequilibrada que ni siquiera una segunda mitad monumental de su figura estrella pudo rescatar. 

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Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Dominicana O&M. Ejerce como periodista especializado en deportes desde el 2001. Es editor de Deportes de Diario Libre.