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Julio Rodríguez y la pregunta que todavía no se responde

Esta vez tuvo un buen arranque, ilusionó con su mejor año, pero faltó regularidad

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Julio Rodríguez y la pregunta que todavía no se responde
Julio Rodríguez, de los Seattle Mariners (n.º 44), reacciona tras poncharse durante la quinta entrada del partido contra los Chicago Cubs en el T-Mobile Park, el 23 de agosto de 2026, en Seattle, Washington. (STEPH CHAMBERS / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / GETTY IMAGES VÍA AFP)

Julio Rodríguez acaba de poner su nombre en otra página de la historia. El jueves ante los Atléticos llegó a 20 estafas y aseguró, junto a sus 20 jonrones, su quinta temporada consecutiva con al menos 20-20. Nadie había comenzado una carrera en Grandes Ligas con semejante secuencia. 

Eso debería ser suficiente para celebrar. Y lo es. Pero cuando se trata de Julio, la pregunta ya no es solamente qué ha conseguido, sino qué se esperaba que consiguiera el Novato del Año de la Liga Americana en 2022.

Los Marineros están 66-75, lejos de la pelea por los playoffs, y la temporada que comenzó con las señales de que el de Loma de Cabrera finalmente tendría desde abril la versión que normalmente aparece después del verano se ha convertido en otra oportunidad parcialmente desperdiciada.

Seattle llegó a septiembre fuera de la contienda y necesitado de una reacción que no termina de llegar. 

Lo curioso es que, individualmente, Juliocomenzó mejor que nunca. En abril dejó atrás aquella condición de bateador que necesitaba meses para calentarse.

Levanto expectativas

En junio, una nota de MLB.com destacaba que estaba produciendo sus mejores números a esa altura de una temporada: jonrones, dobles, boletos, extrabases, bases totales, slugging y OPS. Por primera vez parecía que el famoso “buen segundo semestre” podía convertirse en una temporada completa. 

No ocurrió. A falta de tres semanas de serie regular, Rodríguez batea .240, tiene 20 jonrones y un OPS de .696, menos de 100 puntos del estandard de los “caballos”.

Son números respetables para muchos peloteros. Para él, por su proyección, lo que ha hecho y el contrato que tiene, no. Lleva 2.5 victorias sobre nivel reemplazo (bWAR) y su OPS+ queda en 99, es decir, su aporte está un punto por debajo de la media de la liga.

En 2025 terminó con 32 jonrones, 30 robos y .798 de OPS; en 2024 produjo 20-24, pero con .734 de OPS.

Y aquí aparece el elefante en la habitación: el contrato. Seattle le garantizó en 2022, cuando apenas tenía 21 años, al menos 210 millones de dólares. La estructura podía llevarlo hasta 470 millones dependiendo de las opciones y condiciones del acuerdo. 

No es justo exigirle a un jugador de 25 años que haya alcanzado ya su techo. De hecho, sería absurdo. Julio todavía tiene tiempo para convertirse en el pelotero que todos imaginaron cuando irrumpió hace un lustro.

Pero tampoco es injusto preguntar.

Porque un contrato de esa magnitud cambia la vara. Ya no se trata de saber si J-Rod es una estrella. Lo es. La cuestión es si está siendo la superestrella alrededor de la cual se construye una franquicia.

El 20-20 demuestra que el talento sigue ahí. Lo que falta por demostrar es que aquel talento generacional pueda traducirse, año tras año, en temporadas generacionales.

Y esa, más que el récord, es la verdadera cuenta pendiente de Julio.

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Licenciado en Comunicación Social, egresado de la Universidad Dominicana O&M. Ejerce como periodista especializado en deportes desde el 2001. Es editor de Deportes de Diario Libre.