El difícil camino hacia Cooperstown
Bert Blyleven atravesó un largo camino para llegar al Salón de la Fama

Es normal que los seguidores del béisbol se pregunten si X jugador tiene los numeritos para llegar al nicho de los inmortales en Cooperstown.
Rik Aalbert Blyleven (ahora ya sabes por qué le llamaban Bert) era un lanzador con potencial para entrar en el Salón de la Fama, pero tuvo varios factores en su contra después de su retiro, cuando cumplió los requisitos para ser elegido para Cooperstown.
Ganó 287 juegos en una larguísima carrera en una época en la que 300 era el “número mágico” para ser elegido, y si tenías menos de 300 victorias necesitabas muchos otros argumentos para ser elegido.
Finalmente en 2011, en su aparición 14 en la boleta, los escritores lo eligieron con el 79.7 % de los votos. Cuando debutó, en 1998, apenas sacó 17.5 %.
Blyleven tuvo un récord de 287-250, mientras que la mayoría de los que tuvieron menos de 300 y fueron elegidos por la BBWAA tenían récords mucho mejores. Sandy Koufax tuvo marca de 165-87, por mencionar solo un ejemplo.
Don Drysdale entró con 209-166, pero era una celebridad en su época que lanzaba en un gran mercado mediático. Otros lanzadores con carrera similares en esa época no lo lograron, como Milt Pappas, Billy Pierce y Jim Perry.
Blyleven, sin embargo, estaba en otra liga aparte del grupo de Drysdale. En sus primeras temporadas acumuló una serie de estadísticas que lo colocaron entre los mejores lanzadores del béisbol.
Desafortunadamente, jugaba para los Mellizos de Minnesota cuando la franquicia estaba en declive, por lo que solía terminar con récords como 16-15, 17-17, 20-17, 13-16… ya se hacen una idea.
Para colmo, rara vez lideró la liga en alguna categoría de pitcheo. Casi siempre estaba entre los cinco primeros, pero siempre había alguien que lanzaba más entradas, ponchaba a más bateadores o ganaba más partidos porque tenía un mejor equipo a su alrededor.
En 1984 y 1985 terminó tercero en la votación del premio Cy Young. En el 84, tuvo una marca de 19-7, pero lo hizo para los moribundos Cleveland Indians.
Al año siguiente, lideró la Liga Americana en juegos iniciados (37) y completados (24), entradas lanzadas (293.2) y ponches (206), con récord de 17-16.
Pasó la mitad de la temporada con los Indios que perdieron 102 partidos y luego fue traspasado a los Twins, que terminaron con una marca de 77-85.
Fue miembro de los Twins de 1987 que ganaron la Serie Mundial, pero al igual que con los Piratas de 1979, se le considera un jugador secundario, a pesar de haber tenido una buena temporada y haber lanzado bien en los playoffs.
“El Maestro Holandés” es un miembro merecedor del Salón de la Fama.
En 1982: Carmelo Castillo, Cleveland, dispara su primer jonrón en las Mayores frente a su compatriota William Castro.
En 1987: Juan Samuel, Filadelfia, cierra el mes de 22 remolcadas, ocho jonrones, la mayor cantidad en julio para un segunda base.
En el 2002: Los Gigantes de San Francisco negocian a los lanzadores de ligas menores Felix Díaz y al zurdo Ryan Meaux por el jardinero central Kenny Lofton.
En el 2005: Pedro Martínez, Mets de New York, le poncha ocho a Houston y pasa a ocupar el puesto 16 de todos los tiempos con 2,808 superando a Cy Young 2,803.

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