Tadej Pogacar ganó la vuelta Milán San Remo con su bicicleta dañada
El esloveno ganó la “classicissima” pese a una fisura en el cuadro tras una caída

El esloveno Tadej Pogacar estrenó su palmarés en la Milán San Remo a pesar de una circunstancia que le resultó ajena hasta después del éxito: llegó a meta con una fisura en el cuadro de su bicicleta.
El mecánico del cuádruple ganador del Tour, Bostjan Kavcnik, mostró una enorme sorpresa cuando al revisar la bicicleta de Pogacar una vez terminada la "classicissima" comprobó una fisura que por suerte no causó problema alguno.
El cuadro de Pogacar se resquebrajó debido a la caída que sufrió a 34 kilómetros de la meta. El esloveno se subió a la bicicleta con el 'culotte' rasgado y un fuerte golpe en el costado izquierdo, pero puso reintegrarse al pelotón y más tarde atacar y ganar al esprint ante el británico Tom Pidcock.
Pogacar asumió riesgos de manera inconsciente, y no solo en los descensos, donde alcanzó velocidades de 80-90 km/hora, sino en el esprint, que es cuando se aplica más potencia a la bicicleta.
Un detalle que, a posteriori, hace aún más heroica la primera victoria de Pogacar en el primer monumento de la temporada.
Muy riesgoso
El cuadro es la estructura principal de la bicicleta. Si está fisurado, como le sucedió a Pogacar, se compromete la rigidez y la transmisión de potencia. Cada pedalazo pierde eficiencia, algo crítico en momentos como ataques o el sprint final, donde los ciclistas generan cientos de vatios de potencia.
También no se descarta que se verifique un riesgo real de fallo mecánico total. Una fisura puede convertirse en una rotura completa en cualquier momento, especialmente en descensos a alta velocidad (70–90 km/h) o al aplicar máxima fuerza.
- En el pelotón profesional, donde todo se decide por segundos, ese riesgo normalmente obliga al corredor a cambiar de bicicleta inmediatamente.


EFE