Julissa Reynoso: “Carga pública: esa expresión se usó cuando me rechazaron la visa la primera vez”
Reynoso reflexiona sobre su trayectoria en la diplomacia estadounidense y su visión sobre la política exterior actual, enfatizando la importancia del diálogo y la comprensión
La trayectoria de Julissa Reynoso es, en muchos sentidos, el reflejo de una historia migrante marcada por el esfuerzo, la formación y el servicio público.
Nacida en la República Dominicana y criada en Estados Unidos desde temprana edad, Reynoso ha construido una carrera que la ha llevado a ocupar posiciones clave en la diplomacia estadounidense, -primero como embajadora en Uruguay y luego en España-, participando en momentos trascendentales de la política internacional.
En conversación con Diario Libre, la exembajadora y abogada repasa no solo su paso por el gobierno durante la administración del presidente Barack Obama, sino también las motivaciones detrás de su más reciente proyecto artístico: Carga Pública, -una obra de teatro que se estará presentando en el Teatro Público de Nueva York hasta el 15 de abril-, que transforma su experiencia en una narrativa más cercana y humana.
Reynoso abordó temas como la migración, la identidad, el servicio público y el complejo ejercicio de la diplomacia, además de su visión de la política exterior que ejerce Estados Unidos en la actualidad, dejando claro que su historia personal está profundamente vinculada al servicio y la entrega a su profesión, alejada de la exposición y la banalidad de las redes sociales.
¿Por qué una obra y no unas memorias sobre su trabajo?
Yo siempre he sido fanática del teatro y de las presentaciones teatrales. Entonces vi en esta historia una gran posibilidad de contar una historia que no es necesariamente historia mía, sino que yo participo.
Fui testigo de unos momentos muy interesantes en la vida del gobierno americano, en la administración del presidente Obama, y por eso decidí hacer una obra y así puede la gente vivirlo más directo cuando estás en el teatro y no leerlo solamente, que es menos humano, creo.
¿Por qué carga pública?
El término se usa en leyes de inmigración aquí, y se usa cuando ciertas personas son consideradas no elegibles para entrar al país porque pueden traer una carga al Estado, o sea que no van a construir, sino lo contrario, que van a ser mantenidos por el gobierno, por el Estado.
Entonces esa es una sección de la ley que se usó cuando me rechazaron la visa la primera vez, y bueno, yo lo usé porque al fin también en inglés es Public Charge, también significa que tienes un cargo público, entonces es un poco el uso de la palabra. Esa era la idea.
Usted llegó a los Estados Unidos a la edad de siete años. ¿Qué recuerda usted de sus primeros años de vida en la República Dominicana?
Oh, yo fui una niña muy feliz con mi familia, una familia muy linda, muy trabajadora, muy unida, muy muy buena conmigo. Yo viví en un campo donde tenía mucha libertad de jugar, de ir al río y vivir ahí entre la gente del campo con mucho acceso a la naturaleza. Bien.
Su madre se va a los Estados Unidos y usted se queda en el país. ¿cómo fue su vida sin la presencia de su madre esos primeros años?
Mi madre emigró unos años antes que yo y yo me crié y pasé esos tiempos con mis tíos y mis abuelos y fue duro porque, bueno, no estaba con mi madre, pero eso le pasa a muchos inmigrantes.
Se van los padres primero para organizarse, para asegurar de que los hijos puedan llegar a un lugar más estable, tener alguna fuente económica, tener empleo y también organizarse y los hijos se quedan con los abuelos o los tíos y, bueno, ese fue mi camino también, como mucha otra gente, muchos otros jóvenes.
Usted estudió en Harvard y otras universidades prestigiosas, ¿eso representa una carga pública para el gobierno de Estados Unidos?
No creo. Son universidades privadas y yo obviamente apliqué y competí para entrar y me fue bastante bien ahí y hoy soy abogada, contribuyo y pago mis impuestos. Entonces no lo veo como un gasto al Estado, creo que es todo lo contrario.
¿Cómo fueron sus primeros acercamientos con la diplomacia? ¿Siempre fue algo que quiso? ¿Y cómo llegó al Departamento de Estado?
Yo tuve gran experiencia trabajando y estudiando sobre temas internacionales. Estudié fuera, en Europa y trabajé en América Latina y en África. Entonces tuve la oportunidad de joven, de viajar.
Me dieron muchas oportunidades de viajar y siempre tuve un gran interés en el mundo, el desarrollo y las oportunidades y la manera en que las personas pueden resolver problemas y el diálogo. Y por eso creo que tuve esa oportunidad de trabajar en el Departamento de Estado.
Para mí fue como una extensión natural. Yo trabajaba como abogada en Nueva York. Digo, soy más que todo una abogada y ayudé con la campaña de Hillary Clinton en el 2008.
- Cuando no ganó la presidencia yo me sentí muy desencantada, pero cuando la nombraron secretaria de Estado yo me sentí feliz de entrar a esa agencia y para mí fue como ¡guau!, mejor imposible porque era como el área, la parte del gobierno que más me interesaba.
Pero, ¿le gusta más ser diplomática o ser abogada?
Yo soy gran fan de la del derecho y creo que como diplomática yo usé mucho mi entrenamiento como abogada para manejar y aprender y resolver problemas. El rol de un abogado es tratar de entender los hechos y asegurar de que los principios, la ley, los conceptos se apliquen a los hechos.
En mi experiencia como diplomática yo hice mucho de eso, o sea, aprendí, tuve que aprenderme los hechos, tuve que entender la historia y entender las razones por las que la gente actuaba o actúa de cierta manera y toma ciertas decisiones. Además de la política de los países y eso para mí está muy conectado a la experiencia que he tenido como abogada.
¿Usted pidió ser embajadora en Uruguay o fue algo que llegó? ¿Cómo se dio eso?
No, yo estaba trabajando en el Departamento Estado, estuve como dos años y medio en ese mundo de funcionaria, obviamente me asignó la secretaria Clinton, y yo estaba ahí por razones políticas y cuando pasó yo pensaba que ya yo había cumplido mi tiempo como funcionaria dentro de Washington y ella me dio la oportunidad de irme como embajadora después de darle unos años.
Yo aprendí en ese tiempo bastante sobre el sistema y creo que aprendí cómo hacer diplomacia, entonces para mí fue como natural. Obviamente fue una gran una apuesta, muy importante que le agradeceré toda la vida, pero también estuve un tiempo aprendiéndome el rol y bueno lo pude hacer bien, creo, con la experiencia que tenía.
¿Le hubiese gustado ser embajadora en República Dominicana?
A ver, es difícil tener una posición independiente cuando tú eres de allí, hubiera sido un gran placer, pero también para mí habría sido difícil ser objetiva, desconectarme del país en el que nací y los intereses de mi familia, de lo mío. Es diferente.
Para poder representar a los Estados Unidos lo más independiente posible irme a países como Uruguay o España donde no tengo vínculos fue lo mejor.
¿Cuál es su opinión de aquellos que piensan que usted “no es dominicana”?
Yo no tengo redes sociales, entonces no sé nada de lo que se dice de mí y soy la última en enterarme.
Pero bueno, obviamente soy de este país, represento a los Estados Unidos, pero yo nací en la República Dominicana y le tengo un gran afecto. Muchas de mis cualidades, de mi experiencia, de mis valores fueron formados en la República Dominicana.
Me rodeo de dominicanos todo el día en mi familia, con mi madre, con mi comunidad, entonces yo me siento muy conectada con esa experiencia.
Usted trabajó de cerca la apertura de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba, y es algo que usted también trata en la obra ¿cómo ve usted en la actualidad los esfuerzos que está haciendo Estados Unidos para restablecer esas relaciones?
Yo estuve muy involucrada cuando Obama fue presidente. Nosotros hicimos lo posible para poder acercarnos y mejorar la relación, obviamente buscando los intereses de nosotros, del país en esos tiempos, que estaban basados principalmente en asegurarnos de que Cuba mejorara las condiciones internas de su gente política y económicamente y para hacer eso nuestra idea era hablar y también empujar para que reformaran la manera en que manejaban su economía y también su gobierno. Fue un proceso muy lento pero creo que tuvo un impacto.
Creo que el objetivo es el mismo hoy en día, que Cuba cambie y mejore para poder beneficiar a su gente. El objetivo, -podemos llamarlo cualquier cosa-, al fin y al cabo, es el mismo, pero la manera es diferente y la retórica también, pero yo creo que el objetivo que todos tenemos es que ya es tiempo de que Cuba como nación, le ofrezca mejores condiciones a sus ciudadanos. Como cualquier otro país, los mejores para poder asegurarse de que eso ocurra son los mismos cubanos. Yo opino que debe hacerse mejor de como se está haciendo ahora para asegurarnos de que podamos mejorar el diálogo, pero eso no me toca a mí, ya yo no estoy en ese en ese mundo.
Pero habiendo estado en ese mundo, ¿qué opina usted de la diplomacia de Estados Unidos en la actualidad y de su líder, Marco Rubio?
Yo tuve la oportunidad de interactuar con él cuando era senador, es una persona muy entregada a la región, una persona inteligente y yo respeto mucho la institución, nunca me vas a escuchar a mí hablar mal de un secretario o presidente. Con el poco intercambio que tuve con el me impresionó, me pareció una persona muy capaz y muy comprometida con la región y creo que tiene los intereses de la región en mente, pero la manera y los mecanismos que el usa yo no los usaría.
Pero yo sé que al fin y al cabo, él tiene su manera y está encargado de la agencia yo no. Entonces para mí siempre es una cuestión de respeto y asegurar de que le vaya bien. Para mí que le vaya bien a él y a todos los funcionarios del gobierno americano, que son grandes funcionarios.
En su primer discurso como embajadora de Estados Unidos en República Dominicana, Leah Francis Campos dijo que durante la administración de Biden, se había presionado a la República Dominicana para mantener abierta la frontera con Haití, ¿qué opinión le merece esta afirmación? ¿qué puede decir al respecto?
Yo no estaba involucrada en nada, no tengo opinión, no tengo información sobre ese tema entonces no puedo opinar, pero bueno, los funcionarios siempre podemos tener una opinión y tratar de convencer a otros de que hagan lo que uno cree lo mejor.
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