Ágatha Ruiz de la Prada: un universo de color, movimiento y diversión
La diseñadora española presentó su más reciente colección en la apertura de EmergeRD 2026, en un desfile que también puso en valor el talento y la producción local dominicana
Los corazones comienzan a latir, las líneas a vibrar, las flores se pasean por doquier y las superficies sólidas sustentan el mensaje dinámico y un poco folclórico de esta propuesta, que narra, de manera evidente, un mensaje divertido.
Así se siente el universo de Ágatha Ruiz de la Prada al entrar en escena: una explosión de color, formas y movimiento en la que cada elemento parece tener vida propia.
Después de 11 años, la diseñadora española regresó a República Dominicana para abrir EmergeRD 2026, plataforma de la que es madrina internacional, convirtiendo la pasarela en una celebración de creatividad, optimismo y talento.
La propuesta habla un lenguaje universal que se mueve entre lo cotidiano y lo infantil. Las estrellas, las flores y los corazones, estampas de identidad de la marca, aparecen impresos de manera aleatoria entre una pieza y otra, provocando un encuentro de emociones diversas.
Cada pieza se centra en sí misma, mostrando autenticidad y diversión, y brindando en cada propuesta la oportunidad de sentirnos auténticamente cómodos y únicos.
Un lienzo en movimiento
La piel se asume como parte predominante de las texturas y del movimiento. Las transparencias se presentan con cierta sutileza, aunque coloridas, colocadas en diferentes direcciones y mostrando siempre un movimiento escalonado, buscando el equilibrio entre sí.
Siluetas, cortes y formas holgadas, de línea A y amplios volúmenes, fluyeron con naturalidad sobre la pasarela.
- El color y las formas gráficas acompañan ese movimiento constante y refuerzan el espíritu optimista que caracteriza a Ágatha. Las prendas parecen expandirse sobre el cuerpo, mientras los estampados aparecen como pequeñas sorpresas que mantienen vivo el diálogo entre una salida y otra.
Los hombres también imponen su presencia en esta colección, mostrándose ligeros, sin ataduras y cargados de identidad. En ellos también se mantiene esa sensación de libertad que atraviesa toda la propuesta.
El sello dominicano
El desfile incorporó, además, una colaboración especial con Yako New York, firma fundada por los dominicanos Yohanna Gursey, diseñadora de moda, y Jack Ramos, arquitecto.
La colaboración consta de 16 salidas en lino, creadas especialmente para la ocasión, que fusionan la esencia resort y mediterránea de Yako New York con el inconfundible ADN de Ágatha Ruiz de la Prada.
En estas piezas, el color, las formas gráficas y el espíritu optimista característico de Ágatha dialogan con las siluetas, los materiales y la sensibilidad estética de Yako New York, dando lugar a una propuesta que conecta ambos universos creativos.
Y hay un detalle que cobra especial importancia: estas piezas fueron confeccionadas en Santo Domingo, en el taller liderado por Yohanna Gursey, junto a las profesionales Rosanna Zarzuela y Meraly Rodríguez. De esta manera, la colaboración también pone en valor el talento y la producción local dominicana.
De las 36 salidas que conformaron la presentación, estas 16 piezas realizadas en el país muestran cómo la creación local puede integrarse a una propuesta internacional, sumándose a una pasarela que celebra precisamente el encuentro entre diferentes miradas y lenguajes de la moda.
El universo de Ágatha Ruiz de la Prada nos visita después de 11 años y lo hace recordándonos que el color también es parte de la alegría de vivir.
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