Pelirrojos, más que un color de pelo
Cada 7 de septiembre, miles de personas pelirrojas de todo el mundo celebran el Día Mundial del Pelirrojo
El origen de esta celebración se remonta en 2005, cuando el pintor y fotógrafo neerlandés Bart Rouwenhorst reunió en Breda (Países Bajos) a personas pelirrojas para participar en un proyecto artístico. Lo que comenzó como una búsqueda de unos pocos modelos terminó superando todas las previsiones: cientos de pelirrojos acudieron al encuentro.
Y el éxito de la convocatoria dio lugar al Redhead Days, un festival que se celebra desde entonces a principios de septiembre y que ha convertido a Breda en un lugar de referencia y encuentro internacional para la comunidad pelirroja.
La mutación de un gen como responsable
Ser pelirrojo es muy poco común, pero hay lugares que son más propensos a que la gente tenga este color de pelo.
Escocia tiene el porcentaje más alto del mundo, con un 13% de su población con cabello rojo, mientras que en Irlanda, el segundo lugar, la cifra asciende hasta el 10%.
El origen de este rasgo se encuentra en una variante genética localizada en el cromosoma 16.
En condiciones normales, nuestro organismo produce principalmente dos tipos de melanina: la eumelanina, de tonos oscuros y con capacidad para proteger la piel frente a la radiación solar, y la feomelanina, de tonos más claros y con menor capacidad de protección.
En las personas pelirrojas, determinadas variantes del gen MC1R alteran el equilibrio entre ambos pigmentos y favorecen una mayor presencia de feomelanina.
Esta particularidad genética no solo explica el característico tono rojizo del cabello, sino que suele estar asociada también a otros rasgos, como la piel clara, las pecas y, en algunos casos, los ojos claros.
Todo ello confiere a los pelirrojos una mayor vulnerabilidad a los efectos de la radiación ultravioleta, por lo que la protección solar adquiere una especial importancia.
Otras curiosidades
Otros rasgos son menos conocidos. Por ejemplo, es sabido que los pelirrojos producen más vitamina D que el resto de la población, por lo que el tiempo de exposición al sol para producir su dosis diaria debería ser menor, lo cual hace que el riesgo de quemadura solar también disminuya.
Los pelirrojos tienen además mayor sensibilidad térmica, es decir son más sensibles a los cambios de temperatura. Pero también presentan mayor resistencia a la anestesia. Hay estudios que sugieren que estas personas necesitan en torno a un 20 % más de anestesia general.
Todo ello les confiere una singularidad propia, aunque salvando algunos mitos que nada tienen que ver con la realidad como el mal carácter o la extrema sensibilidad que falsas creencias atribuyen a estas personas.
Falso es también que mueran antes. La idea surge de que sus cabellos no se vuelven grises con la edad, sino que pasan del rojo al rubio y solo en ocasionese al blanco, haciendo que parezca que no hay ancianos entre ellos.
¿Van a extinguirse?
Aunque a menudo se afirma que los pelirrojos podrían desaparecer por la falta de nuevos portadores del gen, la genética cuenta una historia diferente. Al tratarse de un rasgo recesivo, el gen puede permanecer oculto durante varias generaciones sin manifestarse.
Dos personas que no sean pelirrojas pueden ser portadoras y transmitirlo a sus hijos, permitiendo que el rasgo reaparezca en generaciones futuras.
Pelirrojos famosos
Diferencia y rechazo, así es como han vivido algunos pelirrojos famosos su condición, aunque con los años esa diferencia se transformó en identidad, seguridad y orgullo.
El cantante británico Ed Sheeran reconoció que ser pelirrojo marcó su infancia porque sufrió burlas y bullying por su aspecto, pero que con el tiempo se convirtió en una marca que le hizo destacar y que terminó formando parte de su identidad pública.
El príncipe Harry, el actor estadounidense Ed Harris…, la lista es larga. La actriz Jessica Chastain dijo que de niña quería pasar desapercibida porque su pelo rojo y sus pecas la hacían sentirse diferente. De adulta, sin embargo, aprendió a valorar precisamente aquello que la hacía distinta y a verlo como una fortaleza.
Su colega Julianne Moore admitió que con la edad llegó a desarrollar orgullo por sus rasgos, pero reconoció que las inseguridades que surgieron de niña dejaron en ella una huella duradera.
“Ahora me siento muy identificada con mi pelo y mis pecas, pero todavía hay una parte de mí que preferiría ser una rubia bronceada”, admitió.
¿Singularidad como algo negativo o simplemente un recordatorio de que la variedad de personas es infinitamente rica? Quedémonos con lo segundo.