“Quise aprovechar el privilegio de poder alzar la voz”: Paula Cury habla de "Niñas Escarlata"
La cineasta dominicana conquistó Mejor Dirección y Mejor Película en el Festival de Guadalajara con su ópera prima sobre el embarazo adolescente y el aborto clandestino en el país
La cineasta Paula Cury conversó sobre el recorrido internacional de Niñas Escarlata, su primer largometraje documental, tras obtener dos reconocimientos en el Festival de Guadalajara —Mejor Dirección y Mejor Película, este último calificador para los premios Óscar— luego de su estreno mundial en el Festival CPH:DOX de Dinamarca.
En esta entrevista, la directora habla del tema central de su obra, la maternidad forzada y el aborto clandestino en República Dominicana, así como de los retos de hacer cine joven en el país y su visión sobre la inteligencia artificial en la industria audiovisual.
—Tu obra cinematográfica, Niñas Escarlata ha presentado credenciales internacionales. Quisiéramos que compartas con el público cómo fue esa experiencia y qué representó para ti estar en esos foros internacionales.
—Muchas gracias, Severo, por la invitación para hablar de Niñas Escarlata y, bueno, de todos mis proyectos siempre. Lo agradezco muchísimo. La verdad es que el Festival de Guadalajara fue una de las proyecciones más recientes que hemos tenido con la película, que apenas estrenó mundialmente en marzo en el Festival CPH:DOX de Dinamarca.
Su estreno latinoamericano fue en el Festival de Guadalajara, donde nos llevamos la gran sorpresa de que obtuvimos, no uno, sino dos reconocimientos muy importantes: el de Mejor Dirección y el de Mejor Película, que además es calificador a los premios Óscar, lo cual para nosotros fue una sorpresa inmensa, porque uno nunca piensa que va a ganar, pero menos dos premios en una noche.
—Bien, ¿y luego qué sigue con tu trabajo, con este mismo documental, con esta misma película? ¿Hacia dónde te diriges?
—Bueno, para recapitular un poco también sobre el proyecto: es un documental que es mi primer largometraje y trata el tema del embarazo adolescente, particularmente la maternidad forzada y el aborto clandestino. ¿Qué pasa cuando uno es mujer en un país donde no existe ningún tipo de excepción para el aborto? ¿Cómo ocurre en República Dominicana?A lo largo de la película escuchamos a diferentes mujeres contar sus historias sobre estas experiencias, con la esperanza de poder conocer un poco más cómo es para una persona que está en esa situación, e invitar a quienes vean la película a replantearse sus propias creencias y evaluar si quizá existen situaciones donde sería necesario tener una excepción a una legislación tan severa como la que tenemos nosotros.
Lo que sigue para la película es continuar con la ruta de festivales; tenemos otros a lo largo del año que todavía no puedo anunciar públicamente, seguimos también aplicando a otros, y al mismo tiempo queremos desarrollar una campaña de impacto para poder presentar la película aquí en República Dominicana, de la mano de actividades educativas, charlas y conferencias, para tener herramientas también para un diálogo crítico en torno a estos temas, que son bastante delicados e importantes.
—Sí, evidencia también que te has sensibilizado con el tema, que sientes un compromiso con él. Llega un momento donde aquí se ha manejado bastante el tema de las tres causales, el nuevo código y una serie de propuestas en esa dirección. ¿Por qué te atrae tanto este tema, Paula?
—Me parece que, como mujer dominicana joven —y particularmente aún más joven cuando empecé con el proyecto—, yo tenía mucho temor de algún día verme en una situación parecida, porque vivo en República Dominicana y siento que es un tema en el que fácilmente podría encontrarme, a pesar de que a mí personalmente nunca me ha pasado.
Pero sí tengo personas cercanas que han estado en situaciones como estas, y a mí me ha afectado vivir ese proceso con ellas: la clandestinidad, el miedo, tener que irse fuera del país para recurrir a un aborto, que claro, es una oportunidad que la mayoría de las mujeres dominicanas no tiene. Hay un tema también ahí del privilegio, del acceso.
Al final, esta legislación a quien más afecta es a las mujeres que no tienen recursos, que lamentablemente es la gran mayoría de la población dominicana. Entonces me parece natural que me sensibilice con algo que a mí me afecta como mujer y como ciudadana dominicana.
Y me parece súper importante alzar la voz en cuanto a este tema, porque por lo menos yo tengo la capacidad de poder hacerlo. Quise aprovechar el privilegio de poder alzar la voz, que no es un privilegio que todas tienen.
—En los foros internacionales donde has proyectado tu película, ¿se ha desarrollado algún tipo de debate, de foro, de discusión, de análisis del tema?
—Sí, de hecho, cada vez que hay una proyección, luego hay una sesión de preguntas y respuestas. En el Festival de Dinamarca, por ejemplo, se hizo un foro con miembros de una ONG luego de la proyección de la película. Pero lo estándar es que haya esa sesión de preguntas y respuestas conmigo y con los demás miembros del equipo que estén presentes.
Las preguntas del público siempre son muy interesantes; me ha sorprendido que siempre hay preguntas distintas en cada país, que ha tenido una acogida muy cálida, con una recepción muy positiva. Ha sido siempre muy estimulante tener esas conversaciones después de las proyecciones.
—Hoy sigue siendo complejo hacer cine para la gente joven en República Dominicana, a pesar de que tenemos una legislación de incentivo al cine. ¿Cómo lo has llevado tú? ¿Cuáles han sido los escollos con los que has tenido que lidiar?
—Claro, yo siento que sigue siendo un reto definitivamente, porque al final del día no existe, dentro de la legislación, algún apartado, por ejemplo, para óperas primas, ni ningún tipo de incentivo que enfoque a los cineastas jóvenes o de nuevas generaciones.
Entonces puede costar, digamos, entrar a una industria donde ya hay ciertas conexiones establecidas, ciertas relaciones primarias que mucha gente tiene.
Es un poco difícil entrar como persona nueva a estos espacios, pero no es imposible. Yo creo que sería importante también educar a los mismos inversionistas, a los empresarios, sobre el cine, sobre qué se puede lograr con el cine y la importancia de apoyar al talento joven.
De hecho, ahora mismo con estas películas de terror que han salido, Obsesión y la otra que no recuerdo el nombre en este momento, son de cineastas que no tienen ni 30 años: uno tiene 20, el otro tiene 26.
Lo que está pasando ahora con esas películas, que han sido extremadamente taquilleras —a pesar de que una de ellas se hizo con 750,000 dólares y ha recaudado millones en las salas de cine—, demuestra que hay mucha gente joven con mucha visión y mucho talento, y que deberíamos apoyar más al talento joven. Definitivamente.
—Paula, la tecnología ha irrumpido de manera brutal en la humanidad. La industria creativa, está siendo muy tocada por el tema de la inteligencia artificial, el derecho de autor, herramientas que sorprenden cada día al ver los ejemplos en las mismas plataformas digitales. ¿Cuál es tu visión de todo lo que está pasando?
—Yo pienso que definitivamente la inteligencia artificial va a cambiar muchas industrias, y la del cine incluida, por supuesto, porque ya hemos visto cortometrajes que se hacen con inteligencia artificial. Pero eso trae una serie de problemas éticos también, porque digamos que uno puede tomar la cara de Jennifer López y de repente crear una actuación de Jennifer López, pero ella nunca dio su consentimiento para eso.
Yo creo que esa tecnología trae una serie de retos éticos, también prácticos, porque si al final tú puedes hacer un proyecto audiovisual con inteligencia artificial, ¿para qué necesitas gente, por ejemplo? Sin embargo, por lo menos ahora, siento que hay una gran parte de la población que es anti-inteligencia artificial, que no le interesa, que se siente rara, incómoda cuando ve, por ejemplo, estos anuncios hechos con inteligencia artificial de personas que parecen personas pero son creadas artificialmente.
No siento que se va a estandarizar pronto; creo que quizá en algún momento va a ser parte del lenguaje cinematográfico, pero por el momento hay una ola de rechazo muy alta.
Quizá las nuevas generaciones van a crecer con eso y lo van a ver como algo natural, pero entonces surge la pregunta de qué pasa cuando todos estos trabajos son reemplazados por la IA, que es un problema mucho más grande, que trasciende el mismo cine y abarca múltiples industrias.
—A nivel de género, ¿cómo ves el cine local? Hemos tenido una temporada de mucha comedia, después dramas, cosas que se llevaron bien y otras no tan bien. ¿Cómo lo ves tú?
—Yo creo que la fortaleza del cine dominicano hasta ahora ha sido el cine documental. Me parece que, en su mayoría, han sido las películas que mayor reconocimiento han tenido, tanto local como internacionalmente. Y yo creo que es porque somos un país con demasiadas historias por contar, y a veces la realidad es tan rica que no hace falta crear algo, no hace falta la ficción.
Sin embargo, también hay películas de ficción dominicana muy buenas que han tenido mucho éxito aquí y fuera. Así que lo ideal es que haya cineastas que continúen tanto en ficción como en documental. Ese sería el panorama ideal: que haya incentivo para todos estos géneros.
—Paula, lo que resta de año, entonces, ¿vas a seguir enfocada en continuar llevando tu obra a otros escenarios internacionales? Al margen de eso, ¿estás involucrada también en algún otro proyecto que estés madurando?
—Sí, la verdad es que ese ha sido mi enfoque. Todavía queda mucho trabajo por hacer con el proyecto, con el tema de la campaña de impacto, de los festivales.
Aunque tengo otros proyectos en fase muy inicial de concepción, no son proyectos lo suficientemente armados como para poder compartirlos aún, pero definitivamente van a haber más de mí y de Cristal Cine, mi casa productora. Por el resto del año, Niñas Escarlata sigue siendo la prioridad.
—Paula, en esos dos escenarios internacionales, Dinamarca y Guadalajara, cuando dijeron tu nombre, ¿qué sentiste en ese momento? ¿Cuál fue tu reacción?
—Yo estaba muy nerviosa, muy nerviosa, porque no me lo creía. Yo tenía a mi productor conmigo; me acuerdo que lo agarré así, lo apreté, cuando dijeron Niñas Escarlata, porque primero anunciaron que una misma película se llevaba los dos premios más importantes de la noche. Entonces, cuando luego dicen "Paula Cury, Niñas Escarlata", yo dije: no, espérate, ¿cómo así?
Subí y no tenía nada preparado, no tenía discurso hecho. Fue primero un momento de shock, de decir "wow2, porque yo realmente, como estoy detrás de cámara, no soy tan de estar frente a cámara. Tuve un momento ahí de shock, pero luego empecé a hablar.
—A fluir, y ya como que los nervios se fueron y pude hablar bien. Hay gente que me dice que ni notó que yo tenía esos nervios, pero sí los tenía. Yo creo que cuando uno conecta con algo que realmente le apasiona, como que se olvida de todo lo demás: de si está ahí, de si le dan nervios. Simplemente comparte algo que para uno es muy importante.
Sinopsis
- ¿Qué significa ser mujer en República Dominicana, uno de los pocos países donde el aborto permanece criminalizado bajo cualquier circunstancia?
- Niñas Escarlata aborda esta pregunta mediante relatos profundamente humanos que exploran el peso de la maternidad forzada, la violencia silenciosa del estigma y las vidas de mujeres convertidas en criminales por tomar decisiones sobre sus propios cuerpos.
- La película se construye a partir de cinco testimonios: cuatro de mujeres que vivieron experiencias relacionadas con el aborto o la maternidad forzada, y uno de una madre cuya hija fue privada de tratamiento contra el cáncer debido a que estaba embarazada.
- Las voces son reales y se presentan sin mostrar los rostros de las protagonistas. Sus relatos acompañan imágenes de niñas y mujeres en momentos cotidianos dentro de sus hogares, así como paisajes y escenas observacionales que revelan la vida diaria. El resultado es una reflexión poética sobre el trauma intergeneracional y sobre las consecuencias de una de las legislaciones más restrictivas del mundo en materia de aborto.
Dirección: Paula Cury Producción: Paula Cury, Samuel Didonato Coproducción: Omar Lara, Natalia Imaz y Paulina Villavicencio Guion: Claudia Galeano y Paula Cury Fotografía: Nana Báez Edición: Laura Basombrio y Paula Cury Dirección de arte: Shaina Cohen Sonido: Well Mejía Peña Diseño sonoro: Nayuribe Montero Música: Alejandro Karo