Director israelí Nadav Lapid quiere sacudir las almas con su caótica sátira "Yes"

La trama transcurre después del 7 de octubre de 2023, cuando combatientes de Hamás lanzaron un ataque sin precedentes contra Israel, que desencadenó la guerra en Gaza

El director israelí Nadav Lapid habla de su nueva película “Yes”. (VALERIE MACON / AFP)

Cuando el israelí Nadav Lapid se volcó al cine lo hizo con la idea de cambiar el mundo. Pero tras su primera cinta en 2014, el director comprendió que las películas, en el mejor de los casos, no cambian la historia, la narran.

Con su más reciente producción, que llega a algunos cines estadounidenses este viernes, el realizador se propuso otro objetivo: "Espero que 'Yes' sacuda las almas", dice.

La caótica sátira, que se estrenó el año pasado en Europa, sigue al músico Y (Ariel Bronz) y a la bailarina Yasmin (Efrat Dor), una joven pareja en Tel Aviv que alterna entre animar fiestas salvajes de ricos por las noches y criar a su bebé recién nacido de día.

"Yes" transcurre después del 7 de octubre de 2023, cuando combatientes de Hamás lanzaron un ataque sin precedentes contra Israel, que desencadenó la guerra en Gaza.

Lapid comenzó a escribir el guión antes del asalto a Israel. Y lo modificó ligeramente tras la masacre.

"Las modificaciones no fueron grandes porque en la primera versión, el guión describía a una sociedad al límite del abismo moral, de su colapso, de la catástrofe", comentó el cineasta de 50 años en entrevista con AFP en Los Ángeles.

"Y luego un evento tan extremo ocurre, y de alguna manera libera todo lo que estaba contenido (...) todas las ideas, las pasiones, las cosas terribles".

Su propia realidad

Crítico del gobierno de Israel, el realizador dijo comprender "la gran ola anti-israelí". "Pero a la vez es muy fácil proyectar todo contra Israel y convertirlo en una especie de gran demonio", dijo.

"Esto a veces le facilita a la gente no mirarse en el espejo, no observarse a sí mismos, y a sus propias sociedades".

En todo caso, aclaró que "Yes" no es sobre Israel, que funge apenas como un lugar para observar ese "fuerte sentimiento de caos" que él palpa en el mundo.

Y es por eso, el director cree, que las audiencias se conectan la película.

"La asocian con su propia realidad", y pueden encontrar similitudes con su representación de la sociedad israelí en "Yes": "adoradores del poder y el dinero, que desprecian el arte, la sensibilidad, la ternura, donde la gente de una manera no se comunica más, sino que hablan (...) como en frases de propaganda".

"Una mezcla de vulgaridad, nacionalismo y autoritarismo", resumió.

Danzando con el diablo

Otra emoción que la cinta aborda es el miedo, que Lapid cree prevalece hoy en día.

"La gente se despierta cada mañana en un mundo que mal puede comprender (...) donde la locura se vuelve normalidad diaria", dijo.

La reacción de su protagonista a este miedo "es convencerse a sí mismo de que lo correcto es decir 'sí' en vez de resistir", comentó.

"Sumisión es felicidad", le dice Y a su hijo mientras pasean por la apacible ciudad. Es algo humano, contextualizó el director.

"Todos queremos pertenecer, queremos amar y ser amados, creer que al final todo estará bien, queremos disfrutar la vida diaria", agregó el realizador radicado en Francia. "Pero poco a poco, te ves danzando con el diablo".

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