¿Para qué sirve el sudor?
Los especialistas nos ofrecen algunos consejos para lidiar con el exceso de sudoración
El sudor es un líquido que segregan las glándulas sudoríparas y que se expulsa a través de la piel. “Está compuesto en un 95% por agua, pero también contiene sales (principalmente cloruro sódico), minerales y algunas sustancias orgánicas como lactato, glucosa, amoniaco, urea y ácido urocánico, que es un filtro natural de la radiación solar.
No obstante, su composición exacta dependerá de factores como la dieta, la hidratación y el estado de salud general de cada persona”, explican los especialistas de los laboratorios Cinfa.
La principal función del sudor es regular la temperatura corporal, ya que su evaporación enfría la superficie de la piel.
“Se trata, de hecho, del mecanismo natural con el que cuenta el organismo a la hora de mantener su temperatura constante en condiciones ambientales de mayor calor o humedad, en caso de fiebre o durante la práctica de actividad física”, manifiestan.
Existen dos tipos fundamentales de glándulas sudoríparas: ecrinas y apocrinas.
Las ecrinas “son las más abundantes y están distribuidas en casi toda la superficie corporal, con mayor concentración en las palmas de las manos, las plantas de los pies y la frente. Su sudor es sobre todo agua y electrolitos, lo que las convierte en las principales responsables de la termorregulación”, detallan los facultativos de la Clínica Universidad de Navarra.
Ellos hacen quienes hacen hincapié en que su función es regular la temperatura corporal mediante la evaporación del sudor.
Asimismo, señalan que su secreción es inodora y está regulada por el sistema nervioso simpático.
Por su parte, las glándulas apocrinas “se localizan principalmente en áreas específicas como las axilas, la región perianal y el área genital. Su secreción es más viscosa y contiene lípidos y proteínas, lo que favorece la proliferación bacteriana y genera el olor característico del sudor en estas zonas”, exponen.
Los especialistas de la Clínica Universidad de Navarra destacan que la función de estas glándulas es participar en la comunicación social a través de la señalización con feromonas. Además, aclaran que las glándulas apocrinas se activan principalmente durante la pubertad y están reguladas por estímulos hormonales.
El sudor en sí mismo no huele a nada, hasta que las bacterias que viven en nuestra piel lo descomponen. Estas bacterias se alimentan de algunas de las sustancias presentes en el sudor y durante ese proceso producen unos compuestos volátiles que son los que desprenden ese olor fuerte y desagradable.
Puesto que la sudoración ayuda a que el cuerpo se mantenga fresco, sudamos más cuando la temperatura es cálida, cuando hacemos ejercicio físico o en respuesta a situaciones que nos hacen:
- Sentir nerviosos
- Enfadados
- Avergonzados
- Con miedo
También debido a la ingesta de bebidas calientes, alcohol o alimentos picantes.
Sudar en exceso
Sin embargo, hay quienes sudan en exceso, lo que se denomina hiperhidrosis. Estas personas “producen sudor en cantidades mucho más grandes de las necesarias para controlar su temperatura corporal”, destaca José Luis López Estebaranz, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Fundación Alcorcón y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).
El doctor López Estebaranz explica que la hiperhidrosis está causada por una actividad exagerada de las glándulas ecrinas. Existen dos tipos de hiperhidrosis: focal y generalizada.
La focal es la más frecuente y afecta principalmente a las plantas de los pies, las palmas de las manos y entre un 30% y un 40% de las veces a las axilas. En ocasiones también se da en la cara.
En cambio, la hiperhidrosis generalizada afecta a toda la superficie corporal. “Es mucho menos frecuente que la focal y suele estar provocada por la existencia de otra enfermedad como una infección, diabetes o enfermedades de la tiroides”, advierte el dermatólogo.
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) ofrece algunas recomendaciones a las personas con hiperhidrosis como ducharse a diario.
“Tenga siempre limpia la zona que tanto le suda. El sudor huele porque lo descomponen las bacterias que crecen en la piel. Si se lava con frecuencia, habrá menos bacterias y el sudor olerá mucho menos”, destaca.
Otro de sus consejos es utilizar ropa de algodón que permita la transpiración de la piel y evitar los tejidos sintéticos, tanto en la ropa interior como en el resto.
“Cámbiese a diario la ropa que entra en contacto con el sudor. Si el problema está en los pies, utilice calcetines de algodón y zapatos que permitan la transpiración. Evite las zapatillas de deporte”, añade.
Existen productos para sudar menos, denominados antisudorales. Por lo general, los antisudorales que se comercializan actúan también eliminando los malos olores, es decir, un mismo producto es a la vez antisudoral y desodorante. Contienen sales de aluminio.
“Estos productos suelen ser irritantes, por lo que debe evitar echarse colonia o cualquier sustancia con alcohol sobre la zona que se está tratando. También debe evitar la depilación del vello de esa zona desde dos días antes hasta dos días después de aplicarse uno de estos productos”, recomienda la Semfyc.
Si los antisudorales no son eficaces, las personas con hiperhidrosis pueden recurrir al tratamiento con toxina botulínica (bótox), que se realiza mediante pequeñas inyecciones en la piel de la zona afectada.
La toxina “bloquea la acción de las terminaciones nerviosas que inervan las glándulas sudoríparas ecrinas evitando que produzcan sudor. Pasadas algunas semanas, crecen nuevas terminaciones nerviosas, de forma que el efecto del bótox es transitorio y dura varios meses”, aclara el doctor López Estebaranz.
El dermatólogo detalla que, para realizar este tratamiento, “se inyecta una cantidad pequeña de toxina botulínica mediante unas agujas muy finas en la parte más superficial de la piel (axilas, palmas o plantas). Se distribuye en pinchazos espaciados entre uno y dos centímetros en el área afectada. El tratamiento dura entre 15 y 30 minutos”.
“Dentro de la primera semana de tratamiento ya es notoria la mejoría en la sudoración. Según las personas, los resultados pueden ser variables. En distintos estudios clínicos se ha constatado la reducción de más del 83% de la sudoración a la semana de realizar el tratamiento. Un segundo tratamiento es necesario cuando se empieza a notar una vuelta a la sudoración excesiva. Esto suele ocurrir pasados entre cuatro y nueve meses”, manifiesta el especialista.
El calor excesivo perjudica seriamente la salud, ¿pero cómo?
Tadej Pogacar gana en Le Markstein y acaricia su quinto Tour
¿Se te cae el cabello después del parto? Lo que debes saber sobre la alopecia postparto
Alcalde de Nueva York estudia si tiene autoridad para arrestar a Netanyahu en visita a ONU
Kimi Antonelli resiste el acoso de Verstappen y saldrá primero en el Gran Premio de Bélgica