Una fría rebelde
Las leyes existen, pero la conducta vial sigue siendo el gran desafío
Me detuve en el semáforo y miré hacia la izquierda aquella noche calurosa de verano. Entonces me llevé una sorpresa inquietante. Ahí estaba él, con su moreno cuerpo caribeño. Salía del colmado sosteniendo en la mano derecha una botella de cerveza enfundada en la típica bolsa de papel.
Mis ojos no podían apartarse de su andar. Tenía que seguir el movimiento de sus ilegales intenciones. Caminó hasta su motocicleta, estacionada frente al colmado. Se montó, la encendió y arrancó con la botella en la mano, como toda una pasajera alcoholizada que lo acompañaba en el trayecto y lo convertía en un conductor rebelde. Sí, rebelde, porque la Ley 63-17 prohíbe a los conductores ingerir bebidas alcohólicas mientras transitan por las vías públicas o conducir en estado de embriaguez.
Vaya usted a saber si en el camino aquel motorista de cuerpo caribeño fue fiscalizado en un operativo nocturno de la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett). ¿Habrá soplado en un alcoholímetro? ¿Fue la botella suficiente evidencia de la infracción si algún agente llegó a verlo? O, como también suele ocurrir, ¿habrá pasado por delante de la autoridad sin que nadie se inmutara?
Ese cuerpo caribeño es apenas uno de los tantos domi rebeldes que conducen mientras toman alcohol por nuestras calles, donde casi todo se puede, aunque no se debe. Son los mismos que se inmortalizan en videos que circulan por internet bebiéndose una fría al volante, rodeados de acompañantes revoltosos, como si se tratara de una hazaña digna de admiración. Recuerdo incluso un negocio que operaba prácticamente como un drive thru de bebidas: compre su alcohol y siga manejando.
Pero la culpa no es solo de la Digesett, ni del Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant), ni de Luis Abinader. No podemos dejar el orden únicamente en manos de las autoridades cuando quienes más deberíamos valorar nuestras vidas somos nosotros mismos. Mejor eduquemos a este pueblo indómito, a ver si salimos de este subdesarrollo.