Cédula nueva, paciencia vieja
Las quejas no se han hecho esperar: lentitud, falta de información y aglomeraciones marcan la experiencia
Desde el domingo, sacar la nueva cédula se ha convertido en una prueba de paciencia para cientos de ciudadanos que, desde las 5:00 de la mañana, hacen filas interminables en centros de servicio.
Las quejas no se han hecho esperar: lentitud, falta de información y aglomeraciones marcan la experiencia. Aunque se prioriza a envejecientes y personas con discapacidad, muchos se preguntan si la planificación estuvo a la altura de la demanda.
Mientras las autoridades hablan de éxito y cifras positivas, en la práctica el proceso parece contar otra historia muy distinta.
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