Sombras desde La Habana
La historia dominicana y el impacto de la revolución cubana
Las palabras de Marco Rubio sobre el papel de Cuba en la difusión de la izquierda revolucionaria en el hemisferio podrán parecer excesivas para unos y ajustadas para otros. Más allá de la retórica propia de la política estadounidense, evocan una realidad que la historia dominicana conoce demasiado bien.
Durante buena parte del siglo XX, la revolución cubana trascendió las fronteras de la isla para convertirse en un proyecto de exportación ideológica. En nombre de la justicia social y la liberación de los pueblos, numerosos jóvenes latinoamericanos fueron seducidos por la promesa de una revolución redentora. República Dominicana no fue ajena a ese influjo.
Decenas de dominicanos, muchos de ellos idealistas y generosos, terminaron sacrificando sus vidas en aventuras armadas cuyo desenlace era previsible. El país perdió una generación de hombres y mujeres que pudo haber enriquecido la política, la academia, la empresa o las profesiones liberales. Nada de ello exonera las responsabilidades internas ni justifica los abusos cometidos en respuesta a esas insurgencias. La historia nunca admite simplificaciones.
Pero tampoco debe olvidarse que convertir la violencia revolucionaria en método político tuvo un costo humano inmenso para la democracia dominicana. Las ideologías pasan; los muertos permanecen. Y las naciones maduras no glorifican los errores que hipotecaron el talento y el porvenir de toda una generación.