Robert Reid Cabral y el 30 de mayo (y II)
El papel decisivo de los Reid-Fernández en la huida de los asesinos de Trujillo
A diferencia de otras personas a las que algunos conjurados les solicitaron albergue y estas declinaron proteger, fuera porque se atemorizaron ante la inesperada noticia de la muerte de Trujillo o porque no quisieron exponerse a posibles represalias del oficialismo, los esposos Reid-Fernández aceptaron sin reparos acoger en su hogar a tres de las personas entonces más buscadas por los organismos de seguridad de la dictadura.
Mientras se definía el escenario subsiguiente al tiranicidio, los principales líderes del complot, Antonio de la Maza, Juan Tomás Díaz y Salvador Estrella Sadhalá, acompañados por Marcelino Vélez Santana, permanecieron escondidos en casa de los Reid-Fernández desde la noche del 30 de mayo hasta el domingo 4 de junio.
Ese día, Antonio de la Maza y Juan Tomás Díaz abandonaron el refugio para buscar otro lugar más seguro; pero desafortunadamente fueron interceptados en la avenida Bolívar con Julio Verne, donde perdieron la vida en un enfrentamiento a tiros con agentes del SIM. Salvador Estrella Sadhalá y Marcelino Vélez Santana fueron apresados y sometidos a inclementes torturas.
Robbie Reid también fue detenido esa misma noche, conducido a La 40 y sometido a largo interrogatorio. Tras recibir amenazas contra su familia, fue liberado a condición de que si no se suicidaba sería detenido nuevamente. Acaso creyendo que quedaría libre de toda sospecha, Robbie decidió entregar una pistola propiedad de Trujillo y el maletín que este llevaba con una indeterminada cantidad de dinero, que Juan Tomás y De la Maza habían dejado en su casa.
Recientemente ha circulado una especie infundada según la cual los esposos Reid-Fernández fueron conminados a punta de pistola para esconder a los tres matadores de Trujillo. ¿Es eso cierto? En modo alguno. Se trata de una información inexacta puesta a circular por agentes del SIM a fin de desvincularse del hecho de que el suicidio de Robbie Reid había sido inducido por ellos mismos mediante presión sicológica, como creían sus amigos y familiares.
En diciembre de 1961, cuando ya los Trujillo y algunos de sus principales epígonos habían abandonado el país, Marcelino Vélez Santana desmintió categóricamente tal falsedad. En carta publicada en el periódico La Nación, Vélez Santana reveló que Robbie Reid y su esposa los acogieron “con visible espontaneidad” y que su amable anfitrión incluso se arriesgó a contactar algunas personas que ellos sugirieron a fin de buscar una solución más favorable a su situación.
Sobre la doctora Fernández, dijo Vélez Santana que ella “aseaba y organizaba la habitación que ocupábamos… y, en las noches, “nos preparaba los alimentos, ya que no quería despertar sospechas disponiendo el considerable aumento que significaba la manutención de cuatro personas más en un hogar que mantenía igual número de adultos y un niño”.
Durante las horas en que Robbie Reid estuvo detenido, fue amenazado junto con su familia y conminado para que por su propia iniciativa tomara la decisión de quitarse la vida, pues solo así evitaría males peores para su esposa, entonces embarazada y su hijo de once meses.
En la mañana del martes 6 de junio, cuando agentes del SIM fueron a detenerlo, Robert Reid Cabral decidió suicidarse. Fue, como escribió su hermana Annie Reid Cabral, “un trágico protagonista de las circunstancias… [y] su última decisión fue un acto de conciencia. Su reivindicación de esperanza”.