Incendio arrasa 3,000 hectáreas de bosque, redes de agua y cultivos en norte de Colombia
Fueron tres días de labores continuas para lograr apagar el fuego, el cual afectó varios pueblos y el sector turístico El Mirador
Un incendio forestal en las montañas de Ábrego, en el departamento del Norte de Santander (norte de Colombia), ha sido sofocado tras arrasar 3,000 hectáreas de vegetación, además de dañar redes de agua y cultivos locales.
“El 100 % del incendio fue controlado y extinguido gracias al trabajo conjunto durante tres días. Actualmente, las autoridades se encuentran en el proceso de caracterización de las familias afectadas y de los daños ocasionados”, indicó este martes a EFE el alcalde de Ábrego, Huber Darío Sánchez Ortega.
Fueron tres días de labores continuas para lograr apagar el fuego, el cual afectó veredas (pueblos) como Berlín, Paramillo, La Estancia, El Chorro, Oroque, Monterredondo y Brisas del Tarra. Además, las llamas destruyeron por completo el sector turístico El Mirador, diversas atracciones e infraestructura al aire libre.
A esto se suma el duro golpe a la economía de las familias campesinas del Catatumbo, tras la pérdida masiva de hectáreas sembradas de cebolla ocañera, pepino y fríjol, cultivos fundamentales para el sustento de la región.
El alcalde explicó que además se reportaron daños severos en las tuberías y mangueras del acueducto local, lo que dejó a varios predios sin riego y afectó gravemente la flora, la fauna y la producción agrícola.
La emergencia también amenazó Cerro Negro, un punto hídrico vital para el abastecimiento de agua en esta subregión del noroeste de Colombia.
Asimismo, Sánchez destacó el esfuerzo de la comunidad, campesinos y voluntarios que colaboraron en la creación de cortafuegos para evitar una propagación mayor.
Tres días de labor
En las montañas de Ábrego, por su parte, aún flota en el aire el olor a humo. Vanessa Ascanio Arévalo, líder voluntaria de la Defensa Civil, relató este martes a EFE desde la zona cómo fueron esos tres días de ardua labor para aplacar uno de los mayores incendios en años.
Con siete años de experiencia laboral, pocas veces se había enfrentado a un monstruo tan voraz. Sin embargo, aseguró que gracias a la ayuda de otros organismos de socorro y de la comunidad lograron apagar las llamas.
“Tres de mis compañeros quedaron atrapados en medio de llamas de hasta cinco metros de altura y otros sufrieron inhalación de humo durante cuatro horas”, contó la brigadista.
Para Ascanio, el saldo más doloroso no era solo el cansancio físico, sino el paisaje devastado: sistemas de riego destruidos, fuentes hídricas comprometidas y un impacto ambiental que tardará años en sanar.
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