Suicidios de menores encienden alarmas ante la brecha familiar y el entorno digital

Psiquiatra advierte que el acceso temprano a redes sociales está incrementando los riesgos emocionales en niños y adolescentes

Llama a los padres a establecer mejor comunicación y evitar uso de dispositivos en sus hijos

En la actualidad existe mayor visibilización de suicidio en la población menor de edad. (Fuente externa)

La preocupación por la salud mental de niños y adolescentes vuelve a encenderse tras el reporte al menos tres suicidios de menores en las últimas semanas.

Mientras muchos padres intentan resguardar a sus hijos en el hogar, el acceso sin control a celulares y redes sociales los expone a amenazas más complejas y menos visibles, advirtió el psiquiatra juvenil Edison Rodríguez Díaz.

En la habitación, con la puerta cerrada, móvil en la mano o una computadora, un menor quedar expuesto a un mundo que sus padres no logran dimensionar. No se trata solo de entretenimiento, sino de un ambiente que puede incidir directamente en su salud mental.

Casos recientes reflejan la dimensión del problema. En San Pedro de Macorís, una adolescente de 14 años fue encontrada sin vida, en un hecho que de forma preliminar ha sido vinculado a situaciones de acoso escolar. En otro caso, autoridades investigan la muerte de un menor ante mensajes de presunta extorsión y amenaza.

Según explicó el especialista, en la actualidad existe una mayor visibilización del suicidio en la población infantil, donde persisten factores como la depresión y antecedentes de salud mental, a los que se suma con fuerza el impacto del entorno digital.

Prácticas como el ciberacoso, acoso escolar, el acceso a contenido sexual y la circulación de material íntimo entre menores pueden derivar en extorsión, vergüenza, aislamiento y autolesiones que lleven a la muerte.

"Estos chicos que tienen dispositivos con cámara y acceso a redes sociales, muchos de ellos se han expuesto a pornografía, han hecho pornografía de sí mismos y la han difundido por redes sociales y entonces son constantemente víctimas de ese tipo de extorsiones. Son situaciones que generan una carga emocional muy fuerte, y pueden provocar ansiedad, depresión y, en casos extremos, pensamientos suicidas”, explicó Rodríguez Díaz. 

Las cifras reflejan que no se trata de hechos aislados. En 2024 se registraron 651 suicidios en el país, con un promedio de 54 casos al mes. Aunque la mayor proporción corresponde a adultos, el fenómeno también alcanza a menores, en un contexto donde los riesgos han evolucionado.

Exhorta a limitar el uso de dispositivos 

En ese sentido Rodríguez Díaz recomendó a los padres evitar el uso de dispositivos a sus hijos en espacios privados y limitar el acceso a redes sociales en menores de 16 años.

"Los niños y adolescentes no deben tener un uso de dispositivos en ambientes de privacidad, ni en el cuarto, el dormitorio, el baño. Siempre que un niño, un adolescente vaya a utilizar un dispositivo tiene que ser bajo supervisión, y la supervisión no implica que el adulto esté constantemente vigilando todo lo que el adolescente hace, pero sí, que el adolescente no tenga la oportunidad de encerrarse con dispositivos", dijo.

Adultización y conductas de riesgo

El psiquiatra advirtió que más allá del entorno digital, la sociedad dominicana enfrenta un fenómeno que agrava la salud mental de la población juvenil: la “adultización” de la infancia.

A su juicio, se trata de una exposición temprana a dinámicas para las que muchos menores no están preparados emocionalmente, lo que incrementa su vulnerabilidad y puede predisponerlos a conductas de riesgo, incluyendo el suicidio.

Estamos viendo adolescentes viviendo etapas fuera de tiempoEdison Rodríguez Díazpsiquiatra juvenil

Entre los factores que inciden, mencionó el consumo de sustancias, el uso de vapes tanto en escuelas como en centros educativos privados, y el consumo de alcohol en menores que continúa siendo tolerado en fiestas y espacios recreativos.

A esto se suma la exposición constante a contenidos de violencia, sexualidad y pornografía a través de redes sociales, lo que acelera procesos que antes ocurrían en etapas más avanzadas. “Se les protege de ciertos peligros, pero al mismo tiempo se les deja vulnerables a otros que pueden ser igual o más dañinos”, explicó.

Familias desconectadas

Más allá de la tecnología, Rodríguez Díaz insiste en un factor clave: la comunicación. En muchos hogares, las exigencias económicas y laborales reducen el tiempo de interacción entre padres e hijos, lo que provoca una brecha emocional que deja a los adolescentes sin un espacio seguro para expresar lo que sienten.

"Hagan el esfuerzo de dedicar, por lo menos, un periodo de tiempo diario para tratar de conversar con sus hijos, de generar esa dinámica de comunicación. Muchas veces los padres se ven presionados, por esa necesidad de rendir, de obtener, de tener, de ganar y no pueden desarrollar una comunicación estrecha con sus hijos y muchas de estas situaciones podrían evitarse o podrían quizás tener menos impacto en la salud mental de los jóvenes si tuviesen la oportunidad de conversar con sus padres y de decirles las cosas que están sucediendo", manifestó el especialista.

Egresada de la Universidad Católica Santo Domingo. Apasionada por el periodismo humano, con experiencia destacada en temas políticos, culturales y de moda.