Vendedores de pescado en San Cristóbal reportan ventas mixtas y precios variados en Viernes Santo

Los precios de pescado en San Cristóbal oscilan entre 175 y 300 pesos la libra, con una variedad de especies disponibles para los consumidores.

Un vendedor de pescado en una playa de San Cristóbal. (Diario Libre/Mariela Lorenzo)

En pleno Viernes Santo, el movimiento de venta de pescado en varios puntos de la provincia San Cristóbal muestra un panorama variado: mientras algunos comerciantes reportan buenas ventas, otros aseguran que la actividad está por debajo de años anteriores.

En el municipio San Gregorio de Nigua, José Manuel, vendedor de pescado, aseguró que la jornada “va bien por ahora”, destacando que ofrece variedades como tilapia, macarela, palometa y machuelo a un precio de 200 pesos la libra.

“Se lo acomodamos a los clientes”, afirmó, en referencia a la limpieza del producto incluida en la compra.

Sin embargo, los precios pueden variar dependiendo del tipo de pescado. En otro puesto cercano, los vendedores ofertan el llamado pescado rojo hasta en 300 pesos la libra.

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Johanna Arias, quien se dedica a limpiar pescado junto a otros vendedores en la Playita de Nigua, también valoró la jornada de forma positiva. “Vamos muy bien, gracias a Dios”, expresó, mientras enumeraba especies como carite, macarela, palometa, machuelo y otros.

Para Arias, más allá de las ventas, lo importante es el bienestar: “Estamos bien, porque estamos vivos; el que permanece vivo está bien”, reflexionó sobre la Semana Santa.

  • Otros comerciantes indicaron que este Viernes Santo la mayoría de pescados ronda los 200 pesos. “Lo ponemos accesible para que todo el mundo se lleve un poco”, agregan.

De su lado, el vendedor Jefrey Asencio explicó que, aunque hay movimiento, no se compara con años anteriores.

Entre los productos más demandados mencionó la tilapia —tanto roja como negra—, además de besugo, macarela y palometa. Los precios, según indicó, oscilan entre 175 y 300 pesos la libra.

Tradición

A pesar de algunas opiniones positivas, otros comerciantes coinciden en que las ventas están “flojas”, evidenciando una menor afluencia de compradores en comparación con temporadas pasadas.

El aumento en el consumo de pescado durante el Viernes Santo responde a una tradición religiosa arraigada en la fe católica, que recomienda la abstinencia de carnes rojas como forma de recogimiento y respeto durante la conmemoración de la crucifixión de Jesucristo.

Los clientes consultados consideran que los precios están “accesibles”. Algunos, como Vladimir, prefieren esperar la llegada de pescadores desde mar adentro para adquirir productos más frescos. “Esperando a los yoleros para los pescaditos y para la comida ahorita”, comentó.

Asimismo, aseguró que pasará lo que queda del asueto de manera tranquila. “Me la voy a pasar comiendo habichuelas con dulce”, expresó.

 Es periodista en Diario Libre.