Juego de dominó, piscinas y un tránsito despejado caracterizaron el Viernes Santo en la capital
El tránsito en la capital se mantuvo despejado, permitiendo un ambiente de recogimiento y convivencia familiar
En medio del desahogo vial y de un tránsito inusualmente flexible, quienes decidieron quedarse en Santo Domingo vivieron un Viernes Santo tranquilo, compartiendo en familia, en juegos de dominó y con piscinas en las calles.
Algunas de las personas consultadas explicaron que optaron por permanecer recogidas por respeto a la Semana Mayor; otras, por acatar el llamado de las autoridades, mientras que algunas simplemente dijeron que no acostumbran salir durante esta época.
En la avenida España, en Santo Domingo Este, una zona habitualmente marcada por el ruido ensordecedor de la música de los vehículos, el ambiente lucía completamente calmado. Los colmadones permanecieron cerrados y agentes policiales se mantuvieron vigilantes del entorno.
- Esa quietud permitía a muchas personas socializar con mayor tranquilidad junto a familiares y allegados. Los niños aprovechaban para volar chichiguas y las parejas para pasear tomadas de las manos.
Una señora identificada como Luisa, quien tomaba el sol junto a su madre de 91 años, contó que no le gusta ir a la playa y que prefiere pasar el día en la avenida España, un lugar que visita con frecuencia.
En el Malecón de Santo Domingo el panorama era similar, aunque con menor presencia de personas. Algunos turistas y ciudadanos que aprovechaban para ejercitarse caminaban entre el parque Eugenio María de Hostos y la avenida Máximo Gómez.
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Dominó en los sectores populares
En sectores como el ensanche Isabelita, Los Mameyes y Los Frailes, el ambiente también se mantuvo sereno, en contraste con el bullicio que suele caracterizar esas comunidades de Santo Domingo Este.
Antonio Fortuna dijo que prefiere pasar esta fecha en su propio sector, en el ensanche Isabelita. “A Dios hay que guardarle esos días. Yo mismo no salgo a ninguna parte”, expresó, mientras observaba una partida de dominó entre cinco amigos.
Uno de los jugadores resumió su Viernes Santo en pocas palabras: “De mi parte no hay playa. Estoy aquí jugando dominó”. Aseguró que así ha pasado cada Semana Santa.
En el Kilómetro 12 de Los Frailes, el ambiente era más activo: Luz María Cornielle aprovechó el día para tomar cerveza, escuchar música y jugar dominó con varios vecinos, mientras los niños disfrutaban de una piscina colocada en plena calle.
No obstante, adelantó que este sábado viajará hacia San José de los Llanos, en San Pedro de Macorís, para continuar compartiendo con sus familiares. “Hay que respetar las reglas; ya mañana salimos”, comentó.
Calles despejadas
El éxodo de vacacionistas hacia el interior del país y el ambiente de recogimiento propio del Viernes Santo se reflejaron en la circulación vehicular de la capital.
Las principales avenidas de Santo Domingo estuvieron despejadas durante gran parte del día. Desplazarse desde el Distrito Nacional hacia sectores de Santo Domingo Este tomaba mucho menos tiempo del habitual, en contraste con los prolongados taponamientos que en días normales pueden extenderse por hasta una hora.
Pese al ambiente de calma, en algunos sectores había un poco de descuido. En una de las calles principales de Los Frailes, así como en varios puntos de la Marginal de Las Américas, había acumulación de basura.