Sacerdotes renuevan sus promesas durante la Misa Crismal en Santo Domingo
Durante la ceremonia, se realizó la bendición de los óleos y la consagración del Santo Crisma para los sacramentos
En el marco de la Semana Santa, la Arquidiócesis de Santo Domingo celebró este Jueves Santo la tradicional Misa Crismal en la Catedral Primada de América, ceremonia que estuvo presidida por monseñor Carlos Tomás Morel Diplán, arzobispo coadjutor, junto a los obispos auxiliares y el clero arquidiocesano.
La celebración, considerada una de las más significativas del calendario litúrgico, reúne cada año a los sacerdotes en torno a su obispo, como signo de unidad y comunión eclesial, en el contexto de la conmemoración de la institución de la Eucaristía y el sacerdocio.
Durante su homilía, monseñor Morel Diplán exhortó a vivir el sacerdocio desde la fidelidad al Evangelio, el servicio al pueblo de Dios y la comunión dentro de la Iglesia. Señaló que el ministerio sacerdotal está llamado a “sanar, acompañar y anunciar esperanza” en medio de los desafíos del mundo actual.
El prelado advirtió sobre los riesgos de una sociedad marcada por la hiperconectividad y la constante exposición, al tiempo que subrayó que el sacerdocio no debe medirse por la visibilidad o el impacto digital.
En ese sentido, afirmó que, aunque la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías puedan ofrecer respuestas o simular acompañamiento, nunca sustituirán la cercanía humana, espiritual y sacramental del sacerdote.
Asimismo, recordó que el rol del sacerdote no es reemplazar la misión de los laicos, sino impulsarla, sostenerla y servirla desde su propia vocación.
Reflexión sobre el Triduo Pascual
En el contexto del Triduo Pascual, el arzobispo coadjutor invitó a los fieles a profundizar en el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, renovando su compromiso bautismal y asumiendo su papel como portadores de esperanza en una sociedad herida.
Uno de los momentos más significativos de la ceremonia fue la renovación de las promesas sacerdotales, en la que los presbíteros de las 158 parroquias de la arquidiócesis reafirmaron su compromiso de vivir en comunión con su obispo, anunciar la Palabra de Dios, celebrar los sacramentos y servir con caridad.
- Durante la liturgia también se realizó la bendición de los óleos de los enfermos y de los catecúmenos, así como la consagración del Santo Crisma, que será utilizado a lo largo del año en los sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y en la dedicación de templos.
Estos óleos representan signos fundamentales de la vida sacramental de la Iglesia: el óleo de los enfermos, usado en la unción para brindar fortaleza espiritual y corporal; el de los catecúmenos, que prepara para el Bautismo; y el Santo Crisma, mezcla de aceite y bálsamo que simboliza la plenitud del Espíritu Santo.
La Misa Crismal, que tradicionalmente se celebra la mañana del Jueves Santo, marca el inicio del Triduo Pascual y reafirma la unidad de la Iglesia en torno a su misión pastoral.
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