Los que no descansan: los protagonistas invisibles de la Semana Santa
Policías, médicos, enfermeros, bomberos y voluntarios dejan sus casas mientras el país se desconecta y disfruta del asueto
Mientras miles de dominicanos se desplazan hacia los templos, pueblos, playas y piscinas para disfrutar el asueto de Semana Santa, hay quienes asumen una realidad distinta con jornadas extendidas, turnos sin descanso y la responsabilidad de cuidar vidas en medio de la festividad.
Policías en carreteras, médicos en salas de emergencia, bomberos, miembros de la Defensa Civil y voluntarios desplegados en puestos de socorro, son comunes. Todos atentos a cualquier siniestro. Son los protagonistas silenciosos en una jornada que no representa reposo, sino compromiso.
“Mi hijo está en casa, quería que me quedara… pero alguien tiene que estar aquí y servir a todos”, expresó Andrigelis, de la Cruz Roja Dominicana, quien permanece junto a un equipo apostado en el puente Juan Carlos en Santo Domingo Este, dando asistencia y seguimiento a quienes transitan por la zona.
En los hospitales, el panorama no es distinto. El personal médico se mantiene vigilante ante posibles aumentos de emergencias en estos días.
Sin embargo, en medio de esa realidad surgen historias que reflejan el nivel de entrega de los galenos donde su deber no se detiene, incluso en fechas significativas.
Luis Cabrera es médico y este Jueves Santo está de cumpleaños. No obstante, en lugar de celebrarlo junto a su familia, festeja con su vocación y servicio como el encargado de la Emergencia del Hospital Darío Contreras.
“Esto es un legado, no tenemos que ver. Fíjate estoy de cumpleaños y vine hacer mi trabajo y cumplir con el deber, porque el servicio y vocación están primero” , señaló entre añoranza de una profesión de la que no se arrepiente.
No todo es color de rosa
Aunque es una labor que genera satisfacción, no deja de tener matices grises. Así lo contó Sandro de la Cruz, quien llevar más de 15 años de servicio en la Defensa Civil y reconoce el impacto personal que ha tenido su profesión.
“He pasado por dos divorcios por esta agenda. Muchas veces no entienden el por qué uno tiene que estar presente y yo las comprendo a ellas, porque sé también que es difícil”, confesó.
Junto a estas historias se suman muchas otras que combinan sacrificio, vocación y humanidad. Relatos que, entre sonrisas y nostalgia, reflejan un deber que, aunque satisfactorio, está marcado por constantes renuncias personales.