Vecinos del residencial El Condado quedan atrapados en sus viviendas por las inundaciones
Drenajes insuficientes y peligro eléctrico: la crisis silenciosa de El Condado
En el residencial El Condado, en el Distrito Nacional, las lluvias se han convertido en una amenaza constante para sus residentes por el peligro que representa, las pérdidas económicas y el peligro para la vida que genera una sensación permanente de abandono.
Eual Veras, presidente de la junta de vecinos, informó que una problemática que, lejos de ser reciente, se ha agravado con el tiempo y explica, aunque existen drenajes e imbornales aparentemente adecuados, el verdadero problema surge cuando el agua no logra fluir hacia su destino final por la cañada del sector.
“Se forma como una represa, porque el agua se devuelve de la cañada al no poder correr hacia el río ”, indica. El mayor problema es en la calle Segunda.
Durante los episodios de lluvias, la comunidad entra en estado de alerta y los residentes se comunican entre sí para advertir sobre el nivel del agua y evitar que quienes están fuera regresen a sus hogares en medio de la inundación.
En algunos casos, las personas deben esperar hasta altas horas de la noche para poder entrar al sector sin poner en riesgo sus vehículos o su integridad.
Las pérdidas materiales han sido significativas. Veras recuerda un evento ocurrido años atrás, cuando varios vehículos, incluyendo automóviles de alta gama, quedaron sumergidos durante días.
Ni siquiera el uso de bombas permitió evacuar el agua acumulada, evidenciando la magnitud del problema.
Viven en zozobra
Por su lado, María del Carmen Féliz Mateo, residente de la zona más baja del sector, vive la situación con especial vulnerabilidad. Su vivienda recibe el agua proveniente de distintos sectores aledaños, convirtiéndose en un punto crítico de acumulación. “Aquí todas las aguas vienen a parar”, afirma.
Marzo rompe su patrón seco y sorprende con lluvias inusuales
Además de las inundaciones, existe un riesgo latente relacionado con la electricidad. Los registros eléctricos se llenan de agua, creando condiciones peligrosas cuando coinciden con el tránsito vehicular y peatonal. Esta combinación ha generado temor constante entre los residentes.
La comunidad también ha enfrentado situaciones de emergencia. Vehículos varados, transporte escolar en riesgo y la imposibilidad de acceso para servicios de auxilio son parte del panorama. En caso de una urgencia médica, los habitantes quedan prácticamente incomunicados.
A pesar de las intervenciones ocasionales de instituciones como Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones y la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo, los esfuerzos no han sido suficientes para solucionar el problema de manera definitiva. Incluso, los propios residentes han tenido que recaudar fondos para alquilar maquinaria pesada y limpiar la cañada.
La raíz del problema parece estar en la saturación del sistema de drenaje, agravada por el crecimiento urbano de sectores cercanos como Villa Claudia, Don Honorio, La Ceiba y La Amapola. Todas estas zonas descargan sus aguas hacia El Condado que, por su ubicación geográfica, actúa como un embudo natural.
Ante este panorama, los comunitarios coinciden en que la solución debe ser técnica y estructural y solicitan la intervención de expertos en hidráulica que puedan diseñar un sistema eficiente que garantice el flujo adecuado del agua y evite que continúe acumulándose.
Mientras tanto, cada lluvia representa una nueva amenaza, recordándoles que vivir en El Condado es, también, convivir con el riesgo.