En La Cuaba cumplen 100 días de protestas contra instalación de relleno sanitario
Residentes de Los Aguacates mantienen un campamento permanente y advierten que intensificarán las protestas si las autoridades no escuchan su reclamo

Los vecinos y comerciantes de Los Aguacates, en el distrito municipal de La Cuaba, municipio Pedro Brand, cumplieron 100 días de movilizaciones en rechazo a la instalación de un relleno sanitario que, según denuncian, amenaza las fuentes de agua, la actividad agrícola, el medioambiente y la economía de las comunidades de la zona.
Los residentes mantienen instalado un campamento permanente en defensa de las tierras, desde donde reclaman la cancelación inmediata y definitiva del proyecto que atribuyen a la empresa Oak House, con la participación del Ministerio de Medio Ambiente.
La oposición ha aglutinado a juntas de vecinos, iglesias, empresarios, organizaciones ambientales y otros sectores de la comunidad, quienes aseguran que no permitirán que el proyecto avance en el territorio.
De acuerdo con un comunicado suscrito por la junta de vecinos, unas 6,000 personas podrían resultar directamente afectadas por la ubicación del proyecto, debido a que dependen de las aguas de arroyos que nacen dentro de los terrenos seleccionados para la construcción del relleno sanitario.
Los comunitarios también advierten que el impacto podría extenderse a zonas aledañas donde residen alrededor de 40,000 personas.

Temen contaminación de ríos y fuentes de agua
Uno de los principales argumentos de los residentes es la condición hidrográfica de la zona.
Según exponen, el territorio registra entre 120 y 140 días de lluvia al año y posee una elevada capacidad de recarga hídrica, características que, a su juicio, aumentan el riesgo de contaminación de las fuentes de agua en caso de un manejo inadecuado de los lixiviados generados por los residuos.
Los comunitarios sostienen que una eventual contaminación podría alcanzar pozos, arroyos y ríos de los cuales se abastecen numerosas familias.
También expresan preocupación por las emisiones, los malos olores y el tránsito de vehículos pesados que generaría la operación del proyecto.
“Podemos decir que nuestro territorio tiene una gran vocación ecoturística por las características naturales que posee”, señalaron los comunitarios, al advertir que la instalación del proyecto afectaría las montañas, valles y ríos que forman parte del entorno.
Aseguran, además, que el movimiento de basura provocaría la circulación de más de 400 camiones diarios, lo que, según afirman, alteraría significativamente la dinámica de las comunidades.
“El pueblo sabe lo que quiere”
Las protestas se intensificaron durante los últimos días con jornadas de cacerolazos, consignas y movilizaciones pacíficas.
- Los residentes recorrieron las calles de La Cuaba hasta concentrarse en el parque municipal del distrito, en una manifestación que fue vigilada por agentes de la Policía Nacional con el propósito de prevenir incidentes.
- Durante la protesta, el vocero del colectivo No Vertedero, Fabio Correa, afirmó que la comunidad ha dejado clara su posición frente al proyecto.
“Esto no es más que el pueblo que sabe lo que quiere”, sostuvo Correa, al reiterar que los habitantes de La Cuaba y de las comunidades cercanas no quieren el vertedero.
El dirigente comunitario anunció, además, que el movimiento trasladará sus protestas fuera de la demarcación en los próximos días.
Marcha hacia Los Alcarrizos
Correa adelantó que la próxima gran movilización será una marcha desde el kilómetro 22 hasta Los Alcarrizos, con la que buscan ampliar el reclamo y llamar la atención de las autoridades nacionales.
“Nos proponemos sacar nuevamente este movimiento fuera de la comunidad de La Cuaba”, manifestó el vocero, al convocar a los moradores a prepararse para la movilización.
Los comunitarios consideran que las autoridades han desoído hasta ahora sus reclamos y advierten que, si no reciben una respuesta, aumentarán la presión mediante nuevas manifestaciones.
“Si en este momento no nos ponen atención, vamos para la autopista”, advirtió Correa.
La jornada de cacerolazos forma parte de una semana de actividades desarrolladas por el colectivo No Vertedero, que ha definido sus acciones como protestas cívicas y pacíficas.




